J. M. R. SAGUNT
Todavía suenan los ecos de los aplausos por las representaciones de la Destrucción de Sagunt en el Teatro Romano, cuando la ciudad ya se dispone a ser sitiada y derrotada de nuevo por las tropas de Aníbal. Será el próximo día 15. Pero en esta ocasión no será en la histórica capital del Camp de Morvedre, ni tampoco serán pronunciadas las rancias palabras de José María Pemán. Esta vez el acontecimiento histórico que en el año 219 a. C. dio origen a la II Guerra Púnica, se traslada a tierras de Cartagena.
Y es que la recreación de estos hechos históricos es uno de los momentos más destacados de las fiestas de Carthagineses y Romanos que desde 1990 se vienen desarrollando en la ciudad murciana. La idea surgió de un grupos de vecinos que vieron en la recreación de aquellos hechos históricos un buen motivo para consolidar unas fiestas una fiestas populares de las que Cartagena carecía. La idea cuajó tanto que en pocos años acabó convirtiéndose en una gran celebración en la que están involucradas más de 5.500 festeros.
Prueba de ello es la proyección y el reconocimiento que la fiesta a logrado en estos años. Así, en la actualidad los festejos están reconocidos como Fiesta de Interés Nacional y los organizadores se afanan para lograr la distinción de Internacional.
Los festeros se agrupan por legiones y tropas cartaginesas. El episodio de la destrucción de Sagunt está organizado por el Senado y en él participan numerosos miembros de la tropas romanas, así como Mercenarios Íberos. Por lo general se celebra el primer domingo de unas fiestas que este año comenzarán el día 18. Sin embargo, este año se adelanta por motivo de la celebración de regata MedCup que se realiza estos en la ciudad. De hecho, los promotores quieren aprovechar el acto deportivo para dar a conocer internacionalmente las fiestas con esta recreación anticipada de la caída de Sagunto.
Si el pasado fin de semana los saguntinos se emocionaban con su historia, ahora serán los cartageneros quienes se divertirán con la suya. Aunque en su caso, seguro que ven con más simpatía a los cartagineses.