A.V. CANET D'EN BERENGUER
El último toro bravo que pisó el recinto taurino de Canet d'En Berenguer cayó al suelo muerto justo después de haber sido embolado, en lo que debía ser el final de las fiestas patronales.
Los cientos de aficionados que presenciaban en Canet d'En Berenguer la bajada del camión del toro de Machancoses pronto advirtieron que al toro le pasaba algo. El paso dubitativo del morlaco y la sensación de desorientación y descoordinación que transmitía hicieron sospechar a los presentes de que el animal no estaba en buenas condiciones. Es el sexto astado muerto en Valencia.
Efectivamente, las sospechas se hicieron realidad cuando el toro se desplomó inmediatamente al ser embolado. "No dio ni dos pasos, enseguida cayó al suelo y no se levantó, le apagamos las bolas pero ya estaba muerto", señala un testigo presencial.
Desde la organización de los festejos taurinos de Canet, los clavarios indican que el ganadero que acompañaba a las reses les explicó que "el toro se ha debido desnucar, ha tenido un mal gesto que le ha dañado algún nervio con el forcejeo mientras bajaba del camión".