Ricard Gallego, Xàtiva
Cualquier tormenta es sinónimo de colapso en Xàtiva. La última dejó a la capital de la Costera sin tres de sus principales accesos. No fue la ciudad donde más llovió en la provincia, le superaron Vallada u Ontinyent, pero sí fue donde el agua anegó los pasos subterráneos de siempre, además del nuevo de la ronda norte, inutilizó la entrada por la N-340 y dejó empantanados vehículos en el polígono industrial porque sus conductores no esperaban encontrarse con balsas de medio metro en un vial sin desnivel.
El argumento del PP de Xàtiva también se repite. Primero que tanta agua de golpe en otoño es "difícil de prever", luego que los daños fueron mínimos y, para acabar, que la normalidad se recuperó por la mañana. No obstante, esta vez apareció una cierta autocrítica, aunque fuera en dirección al Consell. El concejal de Seguridad, José Antonio Vidal, reconoció que el retraso en la construcción del colector central está detrás de la mayoría de los problemas: "falta el permiso de la conselleria".
La obra, que cuesta dos millones de euros y está pendiente desde hace una década. El colector evitaría las balsas en el polígono y en la N-340, y acabaría con las inundaciones de los establecimientos junto a la ronda.
Producto del desgobierno
El portavoz de la oposición socialista en Xàtiva, Roger Cerdà, opina que el colapso de las infraestructuras que padece Xàtiva con cada tormenta es producto "del desgobierno" y la "desidia" del equipo del popular Alfonso Rus: "Tenemos a un alcalde que está pendiente de todo menos de lo que tiene que estar, y así le va a la ciudad". Cerdà ha propuesto que ya que Camps no construye el colector "porque se lo ha gastado en sus cosas, el ayuntamiento tiene que pedirlo al Gobierno de Zapatero, que eso sí que es una garantía de que llegará el dinero en tiempo y forma".
Cerdà ha criticado que "la ciudad se quede aislada porque al Consell no le da la gana iniciar el famoso colector y Alfonso Rus se olvida de que es alcalde y tiene alguna responsabilidad en esta ciudad".