El sector crítico a la gestión del presidente -el autodenominado Grupo de Socios y Músicos contrarios al derribo- y que forzó la celebración de la asamblea de ayer opina que, si bien Alcaide ha ganado la votación por mayoría, "ha tenido un amplio castigo, por lo que no puede seguir sin escucharnos, sin escuchar a los socios". Desde este grupo se anuncia que no se va a tirar la toalla, ya que "lo que se ha votado es la gestión del presidente pero no el proyecto, para el que aún quedan muchas alternativas para seguir oponiéndose".
Estos socios confían en que prospere el recurso en los tribunales contra la descatalogación, además de que consideran que "no sería correcto comenzar las obras hasta que los jueces no se hayan pronunciado". Asimismo, recuerdan que instituciones de prestigio como el Consell Valencià de Cultura se ha pronunciado en contra de la demolición del teatro-auditorio que plantea la junta directiva.
Frente a esta opción, el colectivo defiende un "proyecto de integración" que sea una remodelación de las actuales instalaciones y que ha realizado el arquitecto Salvador Vila. "Hemos demostrado en la asamblea que con nuestra alternativa podemos obtener los mismos metros cuadrados y la misma funcionalidad para el edificio que con el del derribo, por lo tanto, no es necesario demoler". indicaron.
En cualquier caso, la asamblea de socios de ayer en la Unió Musical de Llíria fue la más multitudinaria de los últimos años lo que demuestra que ambos sectores movilizaron ampliamente a sus partidarios. El resultado revela también una fractura entre las bases de esta histórica sociedad.