P. F. TOUS
"Llevamos diez años con proyectos y obras, pero seguimos sin poder regar". La paciencia de la Comunidad de Regantes del sector I Los Tollos se está acabando y está dispuesta a movilizar a los agricultores en algún acto de protesta para hacerse oir si no hay pronto una solución. El retraso de la Generalitat en autorizar la compra de unos grupos electrógenos que suministren energía eléctrica para llenar las balsas de acumulación impide desde hace prácticamente un año poner en marcha este proyecto de modernización de regadíos que abarca una superficie de 1.331 hectáreas de cultivo en los términos municipales de Alzira, Alberic, Gavarda y Antella y a cerca de 1.200 agricultores, según denuncia la comunidad.
"Las obras de la segunda fase -la red de distribución desde los cabezales a los campos- están acabadas desde diciembre de 2008, pero no las podemos probar ni utilizar porque la conselleria no nos pone la luz para llenar las balsas", lamenta el presidente de la entidad, Miguel Galdón, que señala que la respuesta de la Conselleria de Medio Ambiente y Agua a sus múltiples requerimientos para que se desbloquee esta situación es que "está aprobado y sólo falta una firma de la Conselleria de Hacienda".
La preocupación de los regantes es doble. Por una parte, advierten que el período de dos años de garantía de las obras avanza sin poder ni siquiera comprobar su buen estado al no disponer de luz y, por otra, que pese a tener el riego por goteo instalado en sus campos y estar pagando las derramas de la comunidad tienen que seguir recurriendo al sistema tradicional para regar, lo que supone duplicar gastos.
La junta de gobierno del Sector I Los Tollos estima que si la conselleria autoriza las obras pendientes, entre las que figuran la reposición de carreteras, especialmente deterioradas tras las últimas lluvias, o el vallado de los cabezales "en 15 días podía estar todo acabado" -cifra en 640.000 euros el gasto necesario, de los que 200.000 serían para los grupos electrógenos- y advierte que, mientras tanto, "hay 25 millones de euros que se están perdiendo al deteriorarse el material instalado por falta de actividad".