TERESA JUAN-MOMPÓ ALZIRA
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Unos 700.000 jornales se perderán a causa de las lluvias, que han hecho proliferar el hongo del caqui, y del abandono de los campos en la Ribera. Apenas comenzada la campaña, los sindicatos agrarios alertan de las consecuencias de la merma de cosechas, estimada en un 18% en los cítricos y por encima del 50% en el caso de los caquis.
"Las cooperativas que comercializan el caqui ya tenían que estar trabajando y no han empezado", señala Vicente Rebato, de UGT de la Ribera. Entre ellas se encuentran la de l'Alcúdia, -concentra la mayoría del caqui producido en la Comunitat-, Carlet, Massalavés o Guadassuar.
"En los últimos años, gran parte de la Ribera se ha transformado en caqui. Se ha quitado satsuma y navelina, y la navel ha desaparecido. El caqui era rentable por el poco coste de mantenimiento y recogida y la pérdida ahora será bestial", argumenta Rebato.
Falta de control sanitario
Para el secretario general de La Unió, Josep Botella, la proliferación del hongo tiene que ver con "la falta de control sanitario" por la Conselleria de Agricultura.
" Si los principales ayuntamientos de esta comarca, gobernados por el PP, no se sientan ante el Consell y le piden mayor inversión, aparecerán bolsas de trabajadores al borde de la exclusión social", opina, por su parte, el el secretario general de CC OO en la Ribera, Josep Carrascosa.