RAFA PUCHADES TURÍS
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Un silbido o simplemente escuchar la voz de su dueño es suficiente para que, Chispa, acuda veloz. Esto sería lo habitual en una mascota, pero se trata de un jabalí, un animal que nació salvaje y que su ahora dueño lo encontró en una balsa de riego.
Jaume Nogueroles es el propietario de Chispa, un pequeño jabato de apenas 4 kilos que encontró en una balsa de su propiedad en una partida de Turís junto con otros cuatro jabatos. La balsa estaba sin agua y, al parecer, los animales cayeron dentro y no pudieron saltar. Nogueroles se quedó con Chispa y a sus hermanos de camada los repartió a varios amigos.
Durante tres semanas Jaume se encargó de alimentar a su mascota, algo que el animal no ha olvidado y ahora, con apenas cuatro semanas de cautividad, sigue a su dueño con fidelidad. Pero sólo responde a su dueño. El animal es reacio a las caricias de otras personas y, en contadas ocasiones, se deja atrapar por manos ajenas.
El comportamiento de Chispa es extraño en este tipo de animales, ya que el nacer salvajes los marca de por vida, e incluso convive con los perros de caza.