V. ROMERO VALENCIA
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La constructora Begar, presidida por el empresario imputado en el caso Gürtel por presunto pago de sobornos José Luis Ulibarri, no abandonó gratis la Unión Temporal de la Empresas adjudicataria de la construcción del Hospital de Llíria. Su socia Ocide, que finalmente se ha quedado la obra en solitario, abonó alrededor de un millón de euros a Begar a cambio de su participación en el proyecto, según ha sabido Levante-EMV de fuentes empresariales.
La salida de Begar se produjo semanas después de que presentase en junio la solicitud de concurso de acreedores. Begar ha suspendido pagos con 297 millones de deuda y la previsión de despedir a 203 personas. La empresa de Ulibarri ha abandonado la práctica totalidad de proyectos de construcción que desarrollaba en la Comunitat Valenciana, como los aparcamientos de Tomás de Montañana y la plaza de Neptuno en Valencia o el colector entre el Parque de Cabecera y Beniferri. En total, Begar contaba con contratos por valor de setenta millones de euros.
El hospital de Llíria arrastra constantes retrasos en su proceso de construcción. Entre mayo y septiembre del año pasado sufrió un parón que la Conselleria de Sanidad justificó por replanteamientos del proyecto. Fuentes solventes aseguran que Begar y Ocide plantearon a Sanidad un sustancial modificado económico de la obra por considerar que la adjudicación no se ajustaba a los precios reales del proyecto. Las obras siguen ahora, aunque a medio gas, dirigidas por el personal de Ocide.