S. PITARCH CHELLA
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Dos constructores de Chella denunciaron ante el juzgado de Xàtiva y ante la Agencia Tributaria al director de una sucursal bancaria en Enguera y a otros dos empresarios por delito de alzamiento de bienes, estafa y apropiación indebida. Los denunciantes aseguran que los tres querellados desviaron de una promoción de 45 viviendas un total de 1.350.040,79 euros "a otros fines distintos del pago de sus acreedores".
Según se explica en la denuncia, que ya investiga Hacienda, los tres denunciados obtuvieron dinero de un préstamo promotor por servicios que hinchaban con precios fuera de mercado. Además, y es de donde más dinero presuntamente desviaron, los querellados utilizaban el dinero que servía para abonar a los acreedores, obreros y materiales de construcción para comprarse apartamentos en la costa, plazas de garaje e incluso un Volkswagen Touareg.
Todo esto se pudo hacer efectivo porque tanto denunciantes co?mo denunciados habían creado un grupo empresarial para desarrollar la construcción de un complejo residencial en Chella. Los demandantes realizaban la construcción del edificio, una empresa mixta entre denunciantes y denunciados adquirió el solar y el director de banco facilitaba las gestiones para obtener el crédito bancario, según se explica en las dos denuncias. Todo parecía perfecto, hasta que los dos empresarios denunciados anunciaron que "podrían existir problemas de liquidez para hacer frente a las deudas". En estos momentos, los denunciantes empezaron a investigar y descubrieron la presunta trama.
La obra está paralizada
Los querellados desviaban presun?tamente dinero del préstamo promotor hacia otras empresas o directamente hacia su beneficio particular. Mientras, según los denunciantes, les engañaron con pagarés que nunca se hicieron efectivos. Según documentación que tiene en su poder la Agencia Tributaria y el juzgado de Xàtiva, los tres presuntos estafadores se pagaron reformas en sus oficinas, compraron plazas de garaje y adquirieron un Volkswagen Touareg. Mientras, la obra se ha tenido que paralizar por la falta de dinero y todos los proveedores, una veintena, se han quedado sin cobrar.