LAURA SENA EL PUIG
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La destrucción, hace unos días, de gran parte de los elementos de un molino hidráulico medieval en el Puig, a raíz del entubamiento de una acequia con hormigón, ha provocado que los estudiosos del patrimonio de la zona, entre ellos el investigador Julio Badenes o el propio Centre d'Estudis de l'Horta Nord, se movilicen. El experto recuerda que el patrimonio hidráulico que pervive en el municipio es de los más importantes de la Comunitat Valenciana.
De hecho, el Puig de Santa María es una de las poblaciones valencianas que llegó a poseer mayor cantidad de estos sistemas hidráulicos en su término. Está documentado que siete molinos llegaron a moler en el Puig y de casi todos ellos se mantienen determinados elementos.
Según Badenes, los molinos que perviven "son elementos esenciales de un urbanismo que recorre toda una línea temporal ininterrumpida que va desde la Edad Media hasta el siglo XX".
Están vinculados a toda la red de acequias del municipio "que poseía el poder de poner en movimiento sus pesadas muelas" y su función "fue esencial a la hora de dotar de alimentos básicos a la población", añade el investigador, ya que trituraban arroz y trigo.
Diversos núcleos de población
La causa de la construcción de tantos molinos a lo largo de los siglos -el más antiguo de origen musulmán- y de su pervivencia -dos de ellos aún se usaban en los años 50 del siglo XX- es que del Castell del Puig dependían diversos núcleos, como toda una serie de alquerías musulmanas, entre ellas la población de Cebolla o el actual término de la Pobla de Farnals (segregado entre 1608 y 1611), además de dos centros religiosos que eran en sí mismos importantes comunidades como el monasterio y la cartuja.