Para los estudiosos del Puig, la pervivencia de los molinos desde la etapa musulmana hasta la actualidad es un valor añadido que tiene el municipio al emblemático patrimonio que ya posee y también una responsabilidad para las administraciones públicas. Por ello, Badenes ha instado a todas las instituciones públicas y privadas vinculadas al patrimonio y a la protección de la huerta a colaborar para restaurar estos molinos y ponerlos en valor. "La Consellería de Cultura, la Real Acequia de Moncada, la Diputación de Valencia y el Ayuntamiento de El Puig de Santa María deberían proteger, conservar, excavar y restaurar. De lo contrario de nada sirve los planes de protección de la huerta o los informes del Consell Valencia de Cultura", dice. "La Real Acequia de Moncada, como propietaria de las canalizaciones que llevan el agua que movía sus piedras molederas, debe ser la primera guardiana de estos importantes elementos hidráulico-arquitectónicos que han hecho posible la vida de los valencianos a lo largo de la historia", incide. l. senael puig