A. P. F. LA VALL D'ALCALÀ
Cuatro siglos después de su expulsión, la impronta de los moriscos en la Marina Alta está más viva que nunca. El Consell Valencià de Cultura celebró ayer una sesión extraordinaria en la Vall d'Alcalà, el pueblo que todavía conserva los vestigios de cuatro poblados -o despoblados- moriscos, los de l'Atzuvieta, la Roca, la Querola y els Benialins. El presidente del Consell de Cultura, Santiago Grisolía, definió la expulsión en 1609 como "un episodio dramático y cruel" y planteó una suerte de "reparación simbólica". "No debemos permitir que desaparezca la memoria de los moriscos; memoria que queda viva en los trazados de los arrabales, en las terrazas de cultivo o en numerosos documentos. Debemos preservar el mundo que ellos no pudieron legar a sus hijos".
Grisolía avanzó que recomendará a la Generalitat Valenciana que proteja el patrimonio de los moriscos con la declaración de BIC (Bien de Interés Cultural). Explicó que el primer reto es identificar y catalogar un legado que en la Marina Alta es ingente. Luego hay que lograr la protección de antiguas alquerías y poblados ahora en ruinas. El presidente del Consell Valencià de Cultura quiso ver, en la presencia ayer en la Vall d'Alcalà de la directora general de Patrimonio, Paz Olmos, "una señal y un indicio" de que el Consell se implicará en preservar el patrimonio de los moriscos.
El pleno del Consell de Cultura de ayer fue uno de los actos centrales del cuatrocientos aniversario de la expulsión de los moriscos. La Mancomunitat Cultural de la Marina Alta (Macma), los ayuntamientos, así como la Fundació Cirne han reivindicado la memoria de este pueblo condenado al exilio. La sala Al-Azraq, el caudillo árabe que se sublevó tres veces contra Jaume I, acogió la sesión abierta del organismo presidido por Santiago Grisolía. Asistieron numerosos alcaldes y concejales de Cultura de la comarca. Han tenido que pasar cuatro siglos para que a la tragedia de los moriscos se le dé la dimensión histórica que merece. Congresos, exposiciones y libros descubren ahora las claves del éxodo forzado y masivo de los moriscos (sólo en el puerto de Dénia embarcaron más de 42.000 rumbo a Orán).
Los miembros del Consell Valencià de Cultura visitaron, tras el pleno, el poblado de l'Atzuvieta, cuya primera referencia documental es de 1356.