M. PÉREZ GANDIA
El grupo de inmigrantes rumanos que, como publicó ayer Levante-EMV, denunció ante la Policía de Gandia a una compatriota y mediadora residente en Sueca por no entregarles su salario, ha sido atendido por los responsables de la Empresa de Trabajo Temporal (ETT) de Aldaia, quienes se desplazaron hasta Gandia para aclarar la situación y abonarles los jornales.
La empresa ha querido aclarar que, en lo que respecta a su actuación, todo el proceso ha sido legal, desconociendo la actuación de la mujer rumana, que medió en la contratación de los inmigrantes y que, supuestamente, se ha quedado con una parte muy importante de sus jornales correspondientes a tres semanas de recolectar naranja.
La ETT de Aldaia, que actúa hasta en siete provincias de España, se mostró sorprendida por lo ocurrido y, al tener conocimiento de los hechos y de la denuncia, se puso en contacto con Adrián, portavoz de los afectados, para abonarles directamente los jornales, sin que el dinero pasara por la cuenta corriente que, al parecer, controlaba la mediadora. En la mañana de ayer todos los ciudadanos rumanos acudieron al banco acompañados por personal de la ETT y recibieron íntegramente sus salarios.
Los inmigrantes pudieron comprobar entonces que no era cierto que cobraran sueldos de miseria -denunciaron 1,2 euros por capazo de naranja- sino que era su compatriota la que se aprovechaba de su desconocimiento de la lengua y las leyes españolas.
Como ejemplo, a uno de los trabajadores se le pagaron ayer 98,60 euros por dos días, y a otro 542,30 euros por once días. "Nosotros no tenemos nada que ver con la denuncia de explotación laboral que han presentado los inmigrantes. Otra cosa es que una compatriota les haya engañado", señaló un representante de la ETT, quien añadió que "no podemos actuar como policías".
Lo que sí sigue su trámite es la denuncia de los inmigrantes contra la intermediaria que les ofreció trabajo en España y que les metió en una pesadilla, dejándoles en condiciones infrahumanas, sin poderse pagar ni siquiera la comida. La policía investiga ahora la implicación de esa mujer, que los trabajadores rumanos han identificado perfectamente.
Los inmigrantes, que fueron asesorados por CC OO y atendidos por Cáritas de Gandia, que les dio un vale para que pudieran comer, anunciaron ayer, tras agradecer la atención de la ETT de Aldaia y cobrar el cheque con su salario, que hoy, domingo, regresarán a Rumanía. En España, la denuncia contra su intermediaria seguirá su curso.
Les vaciaban las libretas del banco
Con la denuncia que han interpuesto el grupo de recolectores rumanos se ha destapado una especie de coacción a la que, supuestamente, fueron sometidos antes de trabajar. La mujer a quien acusan de quedarse el dinero, al parecer y siempre según la denuncia, les obligó a abrir libretas bancarias para percibir los jornales -que ingresa directamente la empresa- y para poder trabajar les obligaba a que la pusieran como cotitular autorizada. La sorpresa de los recolectores llegaba cuando comprobaban que los ingresos disminuían a consecuencia, supuestamente, de que "la bandida" como la apellidan, se lo sustraía. La policía busca a la mujer que les vaciaba las cuentas con sus salarios.