S. S. GANDIA
Cerca de sesenta hanegadas de naranjos del término de Tavernes de la Valldigna se han quedado sin posibilidad de riego debido al asalto sufrido en la caseta donde se ubica el motor y la bomba que extrae el agua del subsuelo.
El motor, denominado de la Roqueta Tornero, situado en la Partida, junto al Camí Marenys, fue objeto de un asalto la noche del pasado jueves al viernes.
Muy probablemente los cacos buscaban elementos de cobre, metal que se paga a muy buen precio en el mercado negro, pero la sorpresa es que, en esta ocasión, actuaron con tanto tiempo y sangre fría que desmontaron el motor de gasóleo que alimenta la bomba de extracción de agua, que pesa entre trescientos y cuatrocientos kilos, y se lo llevaron.
El robo ha dejado a los regantes sin la posibilidad de extraer agua para los naranjales, y ayer mismo estaba previsto iniciar el proceso para la instalación de una nueva bomba. Las pérdidas por este robo ascienden a entre cuatro mil y cinco mil euros, un duro golpe para los agricultores.
Por otra parte, más de 12.000 euros de daños han causado los asaltantes del pozo de agua potable de Quart de les Valls, según estimaciones de los efectivos del seguro y técnicos especializados que ayer analizaron los destrozos. Los asaltantes entraron en la instalación con el objetivo de llevarse el cobre de los motores eléctricos.
La actuación no concluyó con el hurto puesto que para obtener el metal es necesario deshacer la capa que cubre o protege la totalidad del cableado. De ahí que los malhechores incendiaron varios muebles y productos inflamables dentro de la caseta que alberga la maquinaria. "Lo peor son los daños que nos han causado. No obstante tanto el suministro de agua como el de luz está garantizado" comentaba el alcalde José Sevillá.