A. SAPENA VALENCIA
Dicen que la suerte a veces es caprichosa. En este caso, además, le ha dado dos vueltas de tuerca a una carambola que sólo a la diosa Fortuna se le podía ocurrir. Porque el lío por la propiedad de una quiniela premiada con 15 aciertos lleva camino de los tribunales.
En una población de la comarca de Requena-Utiel hace cuatro semanas un hombre se presentó un una administración de lotería para sellar un boleto de la quiniela de fútbol. Entregó el billete a uno de los empleados, quien advirtió que faltaba por poner el signo del pleno al quince. El hombre reconoció la equivocación y comenzó a divagar sobre el fútbol, la liga, lo divino y lo humano. El trabajador de la administración de lotería, en vista de que su cliente no le prestaba mucha atención, tiró por calle de en medio y unilateralmente decidió poner un "1" en la casilla que faltaba por rellenar y se la entregó al hombre. Éste cuando vio el resultado optó por cambiarlo, pidió que le dieran otro boleto y lo rellenó con los mismos 14 primeros resultados y con otro signo diferente al "1" para el pleno al 15. Y lo entregó. El empleado, una vez se fue el hombre, selló el billete original que trajo el cliente con el "1" que él había puesto.
Y la fortuna, o no, hizo el resto. El pleno al 15 fue para... el empleado. Salvo lo caprichosa que puede ser la suerte, hasta ese momento no había más problema, ya que no consta que el cliente se haya enterado de que su quiniela es la que ha acertado 15 resultados. O dicho de otra manera, premiada con 1,8 millones de euros.
El conflicto llega cuando el dueño de la administración de lotería reclama al empleado una parte porque, según su criterio, en casos similares la norma de la empresa es que el boleto se pagara de un bote de todos los trabajadores. Pero el empleado -que ya no trabaja en el despacho- pagó de su bolsillo la quiniela y se niega a repartir ni un euro del premio. Levante-EMV contactó con el dueño de la administración, quien negó los hechos. "No sé de que me habla, ni quien le ha dado mi teléfono. ni porque me está contando una historia que desconozco", Y ahí acabó la conversación. El empleado tampoco quiso contar su versión e incluso señaló que "yo nunca he trabajado en esa administración de lotería y no he ganado ninguna quiniela", aunque al final manifestó que "es un tema privado".