A. P. F. DÉNIA
Amparo Domínguez Arcos se marchó de su pueblo, Paradela de Meis (Pontevedra), muy joven, a los 18 años. Ahora tiene 56 años y vive desde hace 30 en Dénia. A su pueblo vuelve todos los veranos. Allí viven sus hermanas, Dolores y Ana. Allí está enterrado su padre, Nemesio. Y allí hay una gran herencia, la que dejó José Benito Torres Bouzas, que murió en 1945 en Argentina sin dejar hijos reconocidos. José el Calvo, como se conocía en Paradela a Torres Bouzas, no tuvo, es cierto, vástagos legítimos, pero sí uno extramatrimonial y no legitimado, Nemesio.
A Amparo, una prima le reveló hace un año, en Paradela, que su padre y su tía no eran hermanos de padre. Le dijo que su verdadero abuelo era José Benito Torres Bouzas y que a ella y sus hermanas les pertenecía "una gran herencia". "Me quedé muy extrañada. Mi prima me contó que teníamos una herencia muy grande que nunca habíamos reclamado".
Amparo habló del asunto con su marido Eligio, con sus hermanas y lo comentó a otras personas del pueblo. Su sorpresa fue mayúscula cuando familiares y vecinos le confirmaron que "todos" en Paradela de Meis sabían que el verdadero padre de Nemesio fue un adinerado terrateniente. "Todo el pueblo sabía también lo de la herencia".
Esta vecina de Dénia se puso en contacto con un abogado de esta ciudad que le comentó que era muy complicado reclamar la herencia. Sin embargo, en un programa de televisión vio que el abogado sevillano Fernando Osuna, experto en estos litigios, había llevado y ganado un caso similar al suyo y de sus hermanas. Contactó con él y, como primer paso, decidieron contratar a un detective privado que este verano en Paradela recogió testimonios de lo que era un secreto a voces, que José el Calvo, antes de emigrar a Argentina, tuvo un hijo no reconocido que era Nemesio.
Osuna presentó ayer la demanda en el juzgado de Cambados que trata de constatar que Nemesio fue hijo de José Benito Torres Bouzas. Para ello, se exhumará el cuerpo del primero y se cotejará su ADN con el de un sobrino nieto, de unos 86 años, de José Benito Torres Bouzas. Amparo cree que la exhumación podrá realizarse dentro de tres meses, aunque también es consciente de que el pleito iniciado ahora "va para largo".
Si se constata el parentesco, las tres hermanas serán propietarias de 62 fincas rústicas y urbanas de As Rías Baixas valoradas en diez millones de euros. Entre ese patrimonio, está la casona familiar, situada en Paradela, donde Amparo estuvo cuando era niña y ni podía imaginar que, en realidad, era de su abuelo.
Todas esas fincas las tienen en posesión los familiares del ahijado discapacitado de José el Calvo. Cuando se marchó a Argentina, probablemente por un un problema de faldas y amoríos, porque necesidad económica no tenía, permitió que su ahijado, que era hijo de la criada y casera, se quedara en la casona hasta su muerte. Al fallecer, sus familiares se quedaron ese ingente patrimonio, pero todavía hoy carecen de títulos de propiedad.
"Todas las fincas siguen registradas a nombre de mi abuelo", precisó ayer Amparo, que admitió que conoce a los vecinos que ahora las tienen en posesión. "Tenemos buena relación con ellos, pero les hemos dicho lo que hay. Les guste o no, la herencia nos pertenece a nosotras".
"Justicia con nuestro padre"
Incluso los familiares de José el Calvo han reconocido ante notario que Nemesio fue hijo extramatrimonial de quien emigró a Argentina. "También queremos que se haga justicia por nuestro padre", indicó Amparo. Ni a ella ni a sus hermanas su progenitor les habló nunca de su abuelo. Siempre creyeron que era hijo de padre desconocido, "como hay tantos en Galicia".
Mientras muestra las fotografías de su padre, Amparo comenta que ahora les han dicho que él, a quien siempre tuvieron como una persona de condición humilde, sólo conservó un recuerdo de su pudiente padre: una carta que le envió a su madre desde Argentina.