JOSEP DOMINGO BENASSAL
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Comienza la temporada de recolección de la trufa negra, una de las más cotizadas en el mercado y de las más exquisitas en la cocina. En Castelló, este hongo crece bajo las tierras de las comarcas del Alto Palancia, l'Alt Maestrat y Els Ports cerca de árboles como las carrascas y avellanos.
Los buscadores y los truficultores saben que esta campaña será más escasa ya que este año no se han dado las condiciones climatológicas idóneas para que la cosecha sea abundante. "Este verano apenas ha llovido y la trufa necesita agua esos meses para formarse y crecer. En el Alto Palancia la cosecha será mínima, en l'Alt Maestrat ha llovido un poco, así que aún podremos coger algunas", dice Demetrio Ferrando, truficultor de Benassal.
Son caprichosas
A este factor se une una característica propia de las trufas. "Aunque tiende a crecer bajo los claros de los avellaneros y las carrascas no es seguro que escarbando allí las encuentres ya que son caprichosas". Así, el hongo que buscadores y restauradores consideran el diamante de la tierra alcanza un precio elevado en el mercado.
A principios de la temporada el kilo de trufa negra se cotiza a 70 u 80 euros. Hacia enero, cuando la trufa que se recoge alcanza la máxima calidad, su precio puede llegar hasta los 500 o 600 euros.
Para encontrar el preciado ingrediente, los buscadores necesitan la ayuda de un perro que, con su olfato, les indica el lugar donde está enterrada. Los perros se entrenan desde los dos meses y a los dos años pueden ser expertos rastreadores del hongo. Primero se esconde en la tierra una trufa con un trozo de comida que a ellos les guste, así la buscan y se acostumbran a su olor. Más adelante ya van a buscarla trufa y a cambio de encontrarla se les da un premio. Muchas trufas que se recojan en l'Alt Maestrat y Els Ports son vendidas en el mercado francés.
Jabalís y expolios
Los jabalís son uno de los enemigos naturales de los buscadores. Su excelente hocico les lleva a encontrar las trufas silvestres y cultivadas. Son sibaritas y no dudan en comérselas. En los últimos años han crecido los buscadores furtivos.