J. M. VIGARA VALENCIA
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Un grupo de vecinos de Riba-roja de Túria que vive junto al colegio Camp de Túria ha presentado varios escritos de protesta ante el ayuntamiento por las molestias que les causan un grupo de jóvenes que se reúnen en un local próximo a sus casas "para oir música a todo volumen hasta la madrugada y beber". Estas reuniones multitudinarias, "en las que algunos fines de semana se juntan unos treinta adolescentes dan lugar a carreras en moto por las calles circundantes, a risas y juergas en la puerta del local, y a toda clase de ruidos para los residentes de la zona", según indican algunos afectados.
Los denunciantes, que han dado parte también a la policía local para que tome medidas, cuentan que este inmueble forma parte de un antiguo salón de bodas, muy conocido en el pueblo, que está cerrado y que carece de cualquier licencia de actividad, ni como restaurante ni como otro establecimiento de ocio.
Las familias afectadas por los ruidos han reunido firmas -hasta 43 según relata una de las firmantes- y las han planteado al alcalde Francisco Tarazona. Incluso ha habido varias reuniones con el alcalde pero el munícipe, según cuentan los residentes del barrio, no ha tomado más medidas al respecto.
Los ciudadanos que viven en las calles Magallanes, Luis Santángel y Rafaela Millán, padecen este problema derivado de lo que llaman "el garito". Los viernes y sábados, relatan, "se reúnen desde las cuatro de la tarde con sus coches y su música, y no paran de hacer ruido hasta las dos y las tres de la madrugada". Otra residente de una finca cercana confirma además que son habituales "las carreras y los circuitos de motos por la zona", con el consiguiente peligro para viandantes y conductores. Por ende, los vecinos del barrio temen que pueda ocurrir una desgracia, "un incendio o un siniestro", que ponga en peligro a los propios chavales que en número elevado se reúnen en un local que carece de "adecuadas de medidas de seguridad y evacuación", añaden.