A. P. F. XÀBIA
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Los sillares centenarios de piedra tosca del viejo cementerio de Xàbia, inaugurado en 1817 y donde se dejó de enterrar en 1989, han ido a parar, mezclados con escombros, a una parcela municipal situada junto a la transitada avenida de Palmela. Tan a la vista están las piedras que, según advirtió ayer el portavoz del PSPV, José Chulvi, ya se ha descubierto a algún vecino acopiando unas toscas que, en la construcción, se cotizan al alza.
De hecho, el propio Chulvi aseguró que un maestro tosquero le había comentado que los sillares de más calidad pueden valer 18 euros. En esta parcela municipal, hay aproximadamente un millar de estas piedras calizas, que forman parte de la arquitectura tradicional de Xàbia.
Chulvi calificó de "deplorable" que estos sillares, que proceden de la demolición de los nichos más antiguos del cementerio, se arrojen como escombros. "La tosca forma parte del patrimonio de este pueblo. Deberían haberse almacenado e inventariado", denunció el edil socialista, que recordó que, para obras como la de restauración de la muralla, el ayuntamiento tuvo que adquirir sillares de tosca.
Además de criticar la "dejadez del departamento correspondiente", que es el de Cementerio, a cargo del edil Toni Torres, el portavoz del PSPV avisó de que resulta muy fácil robar esas piedras de tosca, ya que están en una parcela sin vallar. No en vano en Xàbia ya se han sustraído en otras ocasiones sillares de tosca, sobre todo, de casas rurales abandonadas y de los antiguos márgenes de la zona agrícola del Pla.
Entre las piedras y escombros también se adivinaba algún trozo de lápida y ataúd e incluso huesos humanos. Esos restos fúnebres deben corresponder a cadáveres enterrados en los nichos más antiguos, que se hundieron hace tres años. De ahí que estén mezclados con escombros.
El portavoz socialista se sorprendió al descubrir en los escombros lápidas rotas y restos mortuorios. "Desde luego que si se comprueba que son huesos de personas enterradas en el cementerio, además de dejadez, se demostraría una gran falta de sensibilidad", advirtió Chulvi.
En cualquier caso, esos restos fúnebres corresponderían a cadáveres no reclamados por sus familias durante el largo proceso de notificación iniciado por el ayuntamiento antes de demoler el cementerio. En octubre del pasado año, todavía había 300 enterrados en este camposanto cuyos restos no habían reclamado sus familias. Estaba previsto sepultar en una fosa común los cadáveres que, finalmente, no fueran reclamados.
El alcalde de Xàbia, Eduardo Monfort, al conocer la denuncia del PSPV, acudió a la parcela donde se han depositados las toscas y otros materiales de la demolición del cementerio. Luego ordenó que se abriera un expediente para depurar responsabilidades. Por tanto, consideró grave que todos esos materiales de derribo se mezclaran y se arrojaran sin control en un solar municipal.