TERESA JUAN-MOMPÓ ALZIRA
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La recuperación del sendero y del entorno del castillo de Penya-roja de Sumacàrcer avanza lenta pero tenazmente. Los burros y las jacas marcan el ritmo de los trabajos. Estos animales, desterrados desde hace tiempo de la cotidianidad de los pueblos, recuperan su protagonismo en la regeneración de la montaña del Castellet de Sumacàrcer. Su fuerza y su paso respetuoso con el entorno son las principales razones por las que la empresa encargada de los trabajos, Terra de Patrimoni, ha decidido recurrir a estos animales como porteadores de materiales y medios de ayuda para los trabajos que desarrollan en lo alto de la montaña.
Esta "anécdota", como la define uno de los responsables de la empresa, Rafa Jordà, ha iluminado a la alcaldesa de Sumacàrcer, Chelo Pons, quien planea poner en marcha una ruta hacia el castillo, una vez los trabajos estén completados, a lomos de burros, jacas o caballos, aprovechando la creciente afición por el ganado equino en la población.
La utilización de burros y jacas como porteadores era la única solución para poder llevar a cabo la adecuación y señalización del sendero y del recinto del castillo sin destrozar la senda: "Para subir los materiales con un dumper teníamos que ampliar el camino y lo hubiéramos destrozado. Tampoco era posible subirlo a brazo: con los burros hemos estado 3 ó 4 días subiendo material", explica Jordà.
Terra de Patrimoni ya tiene experiencia con estos animales, empleados en la restauración del castillo de El Palomar, en la Vall d'Albaida. Los animales, que proceden de un centro hípico de Ènguera, están especialmente adiestrados para la carga y porte de materiales: "No vale cualquier burro", apostilla Jordà. Tres jacas y un burro han ayudado en los trabajos del castillo de Sumacàrcer.