JESSICA F. PEÑA ALBAL
Una cadena de errores ha provocado que un vecino de Albal se tenga que hacer cargo del pago de 1.500 euros por las infracciones de tráfico que cometió el anterior dueño de su vehículo. Se trata de cinco sanciones y sus respectivos recargos que Manuel Herrero se ha visto obligado a pagar o le embargaban sus bienes, según consta en la documentación remitida por Hacienda a su domicilio.
Todo empezó hace dos años, cuando Manuel decidió cambiar de coche. "Me puse en contacto con un señor que ejercía funciones de compra-venta de vehículos y quedamos en que yo le vendía el mío y él a mí el suyo", según explicó el afectado.
Para que todo quedase bien atado, ambos firmaron un precontrato en el que asumían que antes de formular la compra "los dos teníamos que tener el día nuestras obligaciones con Tráfico, los impuestos y los papeles en regla", tal como consta en los documentos. Aún así, la otra parte no cumplió esta parte del trato firmado, aunque Manuel no se enteró hasta varios meses después.
"Me extrañó que un día me llegara a casa un requerimiento de Hacienda para que pagase dos multas y sus recargos", señaló el agraviado, puesto que él no tenía conocimiento de haber cometido ningún tipo de imprudencia al volante.
Cuando se dirigió a Tráfico se dio cuenta de que se trataba de multas anteriores a la compra de su vehículo y que, por lo tanto, él no era el responsable de las infracciones. Por ello se puso manos a la obra y ejerció todas las reclamaciones pertinentes, pero todas se hicieron fuera del plazo establecido por la ley. "Yo no entendía nada, pero en las multas constaba la fecha en la que se habían producido las multas y comprobé que era de meses antes a que yo adquiriera el coche". No tuvo más remedio que pagar "unas sanciones que no me corresponden, porque yo no he delinquido", aclaró. Casi un año más tarde le llega otra notificación de Hacienda en la que se le informa que debe pagar otras tres multas más o le embargaban sus bienes.
Esa notificación le causó un gran disgusto y casi una enfermedad, ya que "es totalmente injusto que tenga yo que asumir el pago por los errores de los demás, yo soy una persona honrada que paga sus impuestos y es a mí a por el que van, no a por los delincuentes", relató.
Fue entonces cuando se enteró de que las notificaciones no le habían llegado en todo ese tiempo porque su calle había cambiado de nombre "y el cartero devolvió a Tráfico todos los certificados porque entendió que esa vía no existía".
Por eso sólo le llegaron los requerimientos a través de Hacienda y no a través de la Jefatura Provincial de Tráfico. De haber sido así, "yo podía haber reclamado y justificado en tiempo y forma que no era el propietario del vehículo cuando se produjeron las infracciones", manifestó este albalense.