A. P. F. CALP
Subir al Penyal d'Ifach de Calp es una experiencia bellísima, pero, sobre todo, ruidosa. Los ensordecedores graznidos de una multitud de gaviotas acompañan al senderista durante todo el recorrido. Las aves casi ni se inmutan cuando, apostadas junto a la senda, los excursionistas pasan junto a ellas. Eso sí, ante la presencia humana, sus graznidos se hacen más estridentes y un punto amenazadores. En primavera, que es cuando nidifican, se han llegado a registrar ataques, que no han pasado de un intento de picotazo, de gaviotas a senderistas. Si alguien es dueño del Penyal d'Ifach, sin duda, que son estas aves, cuya sobrepoblación, según los biólogos, va camino de convertirse en plaga.Además, las gaviotas patiamarillas causan más que molestias en el paseo marítimo Príncipe de Asturias (es el situado en la base del Penyal), la playa del Racó y en el puerto. El suelo está alfombrado de excrementos de estos pájaros. Sobre todo en verano, ese guano, que salpica el paseo y ensucia los barcos del club náutico y los astilleros, provoca malos olores.
"Hemos contado hasta 50 manchas de excrementos por metro cuadrado", relata a este diario Vicente Belliure, de los Astilleros Belliure. "Ahora hay muchas gaviotas, pero en los meses de verano es todavía peor. Es terrible. Nosotros perdemos mucho dinero en limpiar los barcos y reponer las colchonetas que quedan manchadas por los excrementos de estas aves".
Este empresario advierte de que estos animales prácticamente infestan el Penyal d'Ifach y siguen proliferando pues "se alimentan de todo". "Las gaviotas se comen los bocadillos que tira la gente, escarban en la basura. No tienen depredador. Además, son animales muy territoriales y si te acercas a los nidos te atacan".
En estos astilleros y también en el Real Club Náutico preocupa el daño que la plaga de gaviotas puede tener en el turismo. Las embarcaciones de recreo atracadas en Calp se exponen a esa corrosiva lluvia de guano. Además, es frecuente encontrar flotando en el agua o entre las rocas de los espigones algún ejemplar muerto de estas aves.
La sobrepoblación de gaviotas también puede tener efectos negativos en el ecosistema. Se han documentado ataques de estos pájaros a los nidos (buscan los huevos para comérselos) de aves protegidas del humedal de les Salines. Se teme que sus excrementos puedan dañar flora de gran interés botánico en concreto, la especie endémica de la Silene d'Ifach. Los polluelos de las gaviotas también podrían hacer estragos en esas comunidades vegetales.
Además, se atribuye a su sobrepoblación plagas recientes como una de cochinillas que sufrieron hace dos años algunos negocios del puerto. Las lagartijas son los depredadores de estos insectos, pero las gaviotas han acabado con estos pequeños reptiles.
En suma, la gaviota patiamarilla se ha convertido en el animal dominante en el Penyal y está amenazando el equilibrio de su ecosistema. En los acantilados de esta roca calcárea de 332 metros de altura, se pueden contar cientos de estas aves. En ningún tramo del litoral valenciano se observa tal sobrepoblación de gaviotas.
Más de un senderista que sube por primera vez a la cima del Penyal se asusta cuando en un recodo de la senda se encuentra a estos animales o pasan volando a centímetros de su cabeza.