ALMUDENA ORTUÑO VALENCIA
Durante los días de Navidad, los italianos preparan pan dulce en forma redonda, adornado con pasas y uvas. Algo similar hacen los portugueses, que disfrutan de pastas rellenas de frutos secos, bañadas en vino de Oporto. Mientras, los húngaros moldean el chocolate con apariencia de esferas, para colocarlo en vasos manchados de mantequilla y nueces. Aquí tenemos el Roscón; también los mantecados y los polvorones.
Quien quiera acercarse a estas tradiciones gastronómicas sólo tiene que visitar Moncada, donde este fin de semana se celebra el Festival Internacional del Pan y Dulces Navideños, por primera vez en Europa y en España. En el Mercat Vell del municipio se disponen varios expositores de comida, a cargo de panaderos de seis países distintos, entre los que están Portugal, Italia, Hungría, Israel, Alemania y España. También se organizan actividades complementarias, como el taller para enseñar a los niños a hacer pan.
Ayer ya disfrutaron de la muestra decenas de vecinos de Moncada, que volvían de la plaza del mercado con las bolsas cargadas de dulces. "Hemos comprado un poco de todo, pero en especial de Portugal, por aquello de que su comida es más parecida", aseguraba una pareja de ancianos a su regreso. No es del todo cierto: a nuestros vecinos les gustan las tortas y las rosquillas, pero también las "bolas" o panes con carne picada y sardina en su interior.
Tampoco se parecía la comida israelí a la española, pero es que ellos no celebran la Navidad. "Tenemos pasteles de manzana y otros dulces típicos de la Pascua judía", explicaba un joven panadero, que a su vez ofrecía una porción de pan ácimo una de las visitantes. Los húngaros también se promocionaban: son propios de este país las tortas rellenas de jalea y nueces, como el "beigel", y los dulces "szaloncukor". "Estos se cuelgan del árbol o se envían a los amigos", contaba la panadera.
Sin duda, los italianos tenían especial éxito entre los compradores, que no paraban de adquirir "panetone" y "focaccia"; el primero es un tipo de pan dulce con fruta cristalizada y el segundo consiste en una masa untada de tomate. También había muñecos de pan, como decoración para el árbol. "Lo que no voy a probar es eso", decía un joven, mientras señalaba los platitos con salchicha, patata y lentejas típicos de Nochevieja. Con todo este revuelo, las panaderías de Moncada permanecieron vacías durante la jornada de ayer. Pero no les importó, ya que los empleados de cinco hornos diferentes se agruparon para ofrecer un expositor con comida navideña de los valencianos. Nada tuvo más éxito que las empanadillas de pisto, las tortas de boniato y los panquemaos.