RAMÓN PARDO CASTELLÓ
El respaldo de las administraciones autonómica y provincial al Museu de la Valltorta de Tírig como uno de los ejes del Convention Bureau de Interior de la provincia de Castelló choca con la ralentización, casi rayana en el olvido, del proyectado parque cultural Valltorta-Gasulla, destinado a dinamizar la economía de la zona entorno a uno de sus activos más emblemáticos: el arte rupestre, declarado por la Unesco como patrimonio de la humanidad. Fue el actual presidente de la Generalitat, Francisco Camps, quien anunció este proyecto en 1998 -cuando era conseller de Cultura- con el objetivo de dinamizar la economía de ocho municipios.
La intención de la conselleria de crear el parque, dotándolo de una junta rectora y presupuesto, se ha quedado en eso, a falta de la ley de parques culturales, que, de acuerdo a lo prometido por el Consell de Zaplana en 1998, ya debería estar en marcha. Ahora, el anuncio realizado por la Conselleria de Turismo y la Diputación de Castelló de que Tírig y su museo del rupestre serán referentes ha generado malestar en municipios de la zona.