PEPI BOHIGUES CULLERA
Las últimas lluvias y temporales marítimos han provocado, una vez más, el avance del mar en las playas del Brosquil de Cullera. La erosión provocada por el fuerte oleaje ha diluido todo el aporte de tierra y arena depositada hace apenas un año por la Dirección General de Costas para regenerar el litoral. La peor parte se la ha llevado la playa del Silencio, que ha reducido considerablemente su extensión, mientras que en las playas del Marenyet el daño ha sido menor, aunque también ha desaparecido gran parte de la arena.
Hoy el mar vuelve a encontrarse a escasa distancia de las primeras casas de la playa del Silencio, cuya entrada norte ha quedado anegada por el agua. Aunque la tierra de cantera que se colocó en esta zona el año pasado para regenerar la zona ha permitido frenar el avance del mar, la fuerza de la corriente marina ha dejado inservible todo el trabajo realizado por Costas. Además las fuertes marejadas han provocado que los caminos cercanos a la playa se llenen de arena y piedras arrastradas desde las pequeñas escolleras.
Los vecinos del Brosquil también constatan que los diques de contención que hay frente sus casas se han debilitado por el temporal y algunas piedras se han movido. Los propietarios de las viviendas temen que otro temporal acabe de desmoronar esas escolleras y el agua del mar acabe filtrándose en sus viviendas.
Los dueños de las casas situadas en primera línea ya tuvieron que costear en 2002 la construcción de las escolleras que protegen actualmente sus inmuebles. Cada vecino pagó casi 5.000 euros.
El avance del mar tanto en la playa del Brosquil como en la del Marenyet ha provocado que la línea del deslinde que prepara la demarcación de Costas avance varios metros tierra adentro, afectando a más de 20 casas.