La Unió Musical de Llíria decidió, en enero de 2008, derribar el teatro y construir en su lugar un nuevo auditorio. Dos tercios de la asamblea aprobó el proyecto. Sea por ese o por otros motivos, el noviembre pasado el presidente de la Unió y principal impulsor del proyecto del auditorio, José Vicente Alcaide, presenta su dimisión después de que su vivienda fuera atacada con cócteles molotov. La junta directiva también renuncia al cargo, lo que obliga a convocar nuevas elecciones que, este mismo mes de diciembre, dan la presidencia a Josep Vicent Pedrola por sólo cinco votos de diferencia. Pedrola y su directiva son partidarios de no derribar el teatro, lo que supone un giro copernicano respecto a la decisión adoptada en la asamblea de socios de enero de 2008. La polémica aún no ha escrito su último capítulo.