SERGI GARCÍA/ S. S. GANDIA
El abad de la Seu Colegiata de Gandia, Ángel Saneugenio, protagonizó ayer un nuevo incidente con las autoridades, incluido Esteban Escudero, obispo auxiliar de Valencia, al negarse a entregar la llave y abrir el templo gótico en el que se celebró el acto de inauguración de la bóveda, obras en las que la Generalitat ha invertido cerca de un millón de euros.
Momentos antes de la hora fijada para el acto, un representante del Ayuntamiento de Gandia solicitó al abad la llave tras comprobar que el templo seguía cerrado. Faltaban minutos para que llegara la comitiva con el obispo Escudero, el conseller de Infraestructuras, Mario Flores, y el alcalde de Gandia, José Manuel Orengo. El abad Saneugenio se negó a entregar las llaves de la Seu, lo que obligó a que los responsables de protocolo de la Generalitat informaran al chófer del conseller Flores para evitar la situación embarazosa de quedarse en la calle ante el edificio en el que ha invertido un millón de euros.
La tensión generada llevó al vicario episcopal de la Safor, Juan José Llorens, a solicitarle al abad que abriera el templo, a lo que éste respondió que no tenía la llave. Poco después, sin embargo, uno de los sacerdotes que oficia en la Seu llegó y permitió el acceso al templo gótico recién restaurado.
Veinte minutos después de la hora prevista, el conseller Mario Flores llegó al lugar, ya con la Seu abierta, y se inició el protocolario acto de inauguración de las obras.
Pese a eso, la tensión siguió, y el abad Saneugenio se mantuvo alejado de la comitiva de autoridades y, pese a ser el sacerdote titular de la Colegiata, no hizo ningún tipo de declaración.
Polémicas y salidas de tono
La polémica generada ayer viene de muy lejos. Como adelantó Levante-EMV, en febrero de 2008 Ángel Saneugenio protagonizó un contencioso con la Conselleria de Infraestructuras al negarse a que la empresa que se adjudicó las obras de restauración, Comsa, ejecutara los trabajos. Tras meses de paralización, se inició el proyecto, no sin que antes tuviera que intervenir el Arzobispado de Valencia, propietario del edificio.
Poco después se supo que el abad había vetado al arquitecto director de la Seu, Alberto Peñín, lo que generó otro conflicto con la asociación Amics de la Seu, que impulsa los proyectos de restauración del edificio. La crisis llevó a que la mitad de la directiva de esa entidad presentara su dimisión en una clara muestra de discrepancia con Saneugenio.
El abad protagonizó una notable salida de tono al comparar públicamente las obras de restauración impulsadas por varias administraciones con la quema que sufrió el edificio durante la guerra civil. "Antes fueron los bárbaros de la izquierda y ahora los vulgares de la derecha cometen el segundo asalto a la Colegiata".