CÈSAR GARCIA VALENCIA
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El último día del año fue triste y doloroso para los vecinos de Bonrepòs i Mirambell y Catarroja, que quisieron despedir con un sentido homenaje a la alcaldesa Vicenta Bosch (PSOE) y al alcalde Francisco Chirivella (PP), respectivamente, tras su fallecimiento por enfermedad el pasado miércoles. Ambos sepelios fueron multitudinarios.
El coche fúnebre con los restos de la socialista Bosch, que presidió el ayuntamiento de Bonrepòs durante 24 años, llegó escoltado por la policía local desde el tanatorio de Meliana. A las 11.30 horas, la pequeña plaza frente a la parroquia se quedó pequeña ante la afluencia de ciudadanos que querían dar su último adiós a Vicentica, que tras la misa fue incinerada en la intimidad.
Por la tarde, a las 16 horas, más de 4.000 vecinos de Catarroja se reunían frente al consistorio y la iglesia de San Antonio para despedir al que fue su alcalde durante 15 años en la capilla ardiente instalada en el salón de plenos. El ataúd fue portado por uno de sus hijos, un hermano, el portavoz popular Francisco Guillem y otros amigos, en un trayecto de 150 metros hasta la parroquia. Tras la misa, el alcalde Chirivella fue enterrado en el cementerio municipal. La familia recibió una llamada del presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, para dar el pésame.
Relevos en las alcaldías
Los gobiernos de ambos ayuntamientos estudian quién sucederá a los históricos alcaldes. En Bonrepòs, estará en funciones Jesús Raga. El PSPV quiere que continúe, pero él y su familia tienen la última palabra porque es discapacitado. En Catarroja, se baraja como sucesora la edila Soledad Ramón, del PP.