CÈSAR GARCIA PATERNA
La cueva-vivienda del rey Alfonso XIII en Paterna, reconocida con este sobrenombre por la histórica visita del monarca a la casa, en 1923, es hoy un vertedero. El «clot» que sirve de acceso a este patrimonio histórico está repleto de escombros, maderas y la fachada, donde luce una placa cerámica de recuerdo del acontecimiento, cada vez sufre más deterioro, pues presenta varias grietas y desconchaduras, entre las que se adivina alguna tubería.
Incluso algunos vándalos ya han arrancado una parte de la verja que protegía una de las ventanas de madera de la puerta. Los hierros se hallan entre los escombros y las basuras. La puerta está cerrada con un candado, pero el deterioro puede ir a más si no se actúa rápidamente. Los niños o una persona muy delgada pueden llegar a colarse en su interior.
La cueva forma parte del patrimonio público porque fue comprada, a finales de 2008, por la empresa municipal Sumpa, tras el encargo del alcalde de Paterna, Lorenzo Agustí, después de que sus anteriores dueños pusieran el cartel de «Se vende», tal como informó Levante-EMV. El precio de compra fue de 82.000 euros.
En su momento, se justificó la compra porque era un edificio con mucha carga histórica que debía quedar en manos del ayuntamiento, aunque sea a través de la promotora pública. Pero desde entonces, en año y medio, no se ha actuado y los síntomas de abandono son evidentes. Los Verdes Ecologistas de Paterna han inspeccionado la cueva para denunciar que se ha convertido en un «vertedero pestilente e insalubre», a sólo 150 metros del ayuntamiento. «Por ella emana un olor pestilente e insoportable del interior, que revela una falta total de limpieza y una situación sanitaria inadmisible en un inmueble municipal que está en pleno centro de Paterna», advierte Xavier Mayoral, presidente de Los Verdes, quien avisa al gobierno del PP que si no se actúa de inmediato para adecentar la cueva y su entorno «no descartamos poner en conocimiento los hechos de la Casa Real para que los monarcas sepan qué hace el Ayuntamiento de Paterna con el patrimonio ligado a sus antepasados», añade Mayoral. Los Verdes Ecologistas reclaman una «urgente e inmediata intervención» desde el punto de vista sanitario y del «decoro urbano», así como un mantenimiento del interior y del entorno.
Ayer, fuentes municipales y de la empresa propietaria señalaron que «no eran conscientes» de que se hubiera roto la puerta y de la existencia de tantos vertidos, por lo que desde la gerencia se ha dado orden para que hoy mismo se adecente el acceso, y se pongan medios «para que no pueda entrar nadie hasta que se le vaya a dar un uso a la cueva-vivienda». Incluso no se descartaría tapiar la entrada para evitar que destrocen el interior, pues a corto plazo no se prevé una reforma. En el futuro, la idea de la empresa pública es que la histórica vivienda se convierta en una extensión de la sociedad en el casco urbano, para atender a los vecinos, pues la sede está ubicada en el Parc Tecnològic.
La cueva-vivienda se sitúa la calle Coves del Palau, 17, muy cerca del ayuntamiento y la Torre. Formaba parte del conjunto de las cuevas del Palau (ahora sede consistorial) y es una de las pocas que aún se conservan en pie tras salvarse del desarrollismo urbanístico de las décadas 60-70 del siglo XX, cuando se demolió la mayoría de ellas. Las cuevas recuerdan una forma de vida de muchos paterneros desde el siglo XVIII, que excavaban sobre el terreno para construir su casa. De hecho, esta cueva, cuya construcción se sitúa entre 1750 y 1850, pertenece a la tipología de «cueva enclotada», las que se sitúan sobre una excavación que da origen a un «clot» (hoyo) al que se desciende por una rampa o escalera. Según el cronista de la Villa, Camilo Segura, el rey Alfonso XIII se detuvo en la cueva durante su visita a la ciudad porque querían enseñarle cómo vivía la población de Paterna en estas casas tan peculiares. Y es que en 1920 se contabilizaban 365 cuevas en el municipio, donde residían alrededor de 1.500 personas.