CARLOS ALÓS ALZIRA
Ana es una de las 120 mujeres a las que diagnosticaron un cáncer de mama el año pasado en la Ribera. Se lo detectaron en Navidad, la operaron a principios de enero y en septiembre le dieron el alta. Ella forma parte también del porcentaje de pacientes, en torno a un 80% en la comarca, a las que se detecta el tumor de forma precoz y no sólo logran salvar la vida, sino que, además, conservan el pecho después de la operación.
Un porcentaje de supervivencia que el conseller de Sanidad, Manuel Cervera, situó ayer como el más elevado del mundo. "Si yo tuviera que recomendar a alguien un sitio para tratarse un cáncer de mama, sin duda sería el hospital de la Ribera", dijo. El titular de Sanidad presentó un estudio coordinado por la jefa de Radiología del centro, la doctora Julia Camps, que confirma que el tratamiento con resonancia magnética que aplica el hospital comarcal es el que mejores resultados ofrece, por encima del resto de hospitales. "La clave está en que se diagnostican más casos y antes que el resto y por eso los resultados en tasa de supervivencia son tan espectaculares", dijo el conseller. Tanto que Cervera llegó a decir que la comarca tiene la menor tasa de mortalidad en cáncer de pecho de todo el mundo. Para ello ofreció datos como que el porcentaje de fallecimiento por cáncer de mama en otros centros está en el 17% mientras que en la Ribera baja del 10%, una cifra que superaba el 23% en 1996. El trabajo de investigación ha estudiado a 465 pacientes del centro alcireño y ya ha logrado varios premios nacionales e internacionales.
Los cirujanos de la Unidad de Mama visitan una media semanal de 170 pacientes y diagnostican y tratan entre 110 y 120 casos de cáncer de mama al año.