BALTASAR BUENO VALENCIA
Han estado pueblo, autoridades y folclóricas un total de 10 años solicitando que La Mojiganga de Titaguas fuera declarada Bien Inmaterial de Relevancia Local por la Conselleria de Cultura, lo que acaban de lograr. Los del lugar, aparte de hacer el mejor vino blanco valenciano, que se lo rifan casi entero en Suiza, tienen la segunda banda de música más antigua de la Comunidad Valenciana en activo, La Lira, que fu fundada en 1840. Además, puestos a antigüedades, la danza medieval madre de la Mojiganga, hermana gemela de la Muixeranga de Algemesí, es el Ball dels valencians medieval. De estas, explica Pardo, nacieron, por exportación, las similares que se bailan o levantan en Cataluña, según el folclorista Fermín Pardo.
La Mojiganga es austera, la Muixeranga muy barroca como corresponde al ser mediterráneo. La reciedumbre artística de la Mojiganga se debe a sus roces fronterizos con las tierras de Aragón y Castilla, resultando una mixtura como su lengua churra.
Le ocurre a Titaguas lo mismo que a La Font de la Figuera, también poble fronterer, cuyos vecinos, por estar en la raya lindante con La Mancha, defienden y profesan un amor especial a su gran signo de identidad cultural, la dansá, que tienen por orgullo bailar la más antigua viva en su género, más cuya primacía disputan. Las fronteras tienen la peculiaridad de afirmarse más en lo propio para diferenciarse. La Mojiganga de Titaguas se compone de 10 cuadros, la mitad de ellos de carácter religiosos (figuran el altar mayor, el altar móvil, las andas, la eme y el pilón) , y la otra mitad profanos o gremiales (el batán , la rueda de molino, las muecas y el baile del garrote) , representación de oficios agrarios tradicionales. La bailan cada siete años en las fiestas gordas, en honor de la Virgen de la Salud, aunque en origen, y hasta la pasada guerra civil, era una danza de Carnaval.
Las torres humanas de Titaguas no se prodigan mucho en su ejecución, sólo dos veces, frente a la Iglesia y el ayuntamiento, y cada siete años, práctica muy distinta a las de Algemesí, que no se cansan de elevarse en honor de su Patrona, también, como la de Titaguas, Virgen de la Salud. La última vez que se bailó fue en 2009 y tal vez el ayuntamiento organice una Mojiganga extraordinaria para celebrar el logro, que costó sangre, sudor y lágrimas, de la Declaración de Bien Inmaterial de Relevancia Local, dado el escaso afecto que sienten los políticos por lo cultural, lo tradicional y lo histórico La tradición dejaba en manos de 16 mozos y tres niños del pueblo la danza y las torres, vestidos de labradores valencianos, los típicos saraguells árabes, con pañuelo aragonés o serrano en la cabeza, a las órdenes de un Maestro de Danza, revestido de capa española y tocado con sombrero. El acompañamiento musical va a cargo de un clarinete, a falta de dulzaina, y una caja, a falta de tamboril, y por momentos una guitarra, que ejecutan una deliciosa melodía primitiva. En 2010, se levantó la prohibición medieval de que intervinieran mujeres en esta danza y actualmente son 16 mozos y 16 mozas, más tres niños ángeles, los ejecutantes.