Sergi García, Dénia
El ayuntamiento ha recibido el informe de impacto medioambiental emitido por la Conselleria de Territorio y Vivienda, que supone un revés para el posicionamiento municipal y para la preocupación de los centenares de vecinos que se verían afectados.
En la mañana de ayer, la alcaldesa, Paqui Viciano, el primer teniente de alcalde, Pau Reig, y el técnico de medio ambiente en la Gerencia de Urbanismo, César Bordehore, se reunieron con los representantes de la Plataforma de Veïns de La Giralda-Bovetes para transmitirles este nuevo obstáculo en el camino hacia el soterramiento del tendido. La alcaldesa les aseguró, a su vez, que el ayuntamiento seguirá trabajando para lograr que Iberdrola acate los dos acuerdos adoptados por el pleno con el voto de los cinco partidos de la corporación. Dichos acuerdos, de febrero de 2005 y de la semana pasada, exigen a la compañía eléctrica el soterramiento de las líneas. Además, el mes pasado el consistorio también instó a Iberdrola a estudiar otro trazado para la línea, proyectada para enlazar la subestación de El Verger con la de futura construcción en el polígono de Dénia.
A pesar de los mandatos del pleno municipal, aprobados por PSOE, Bloc, PP, GD y Els Verds, la declaración de impacto ambiental emitida por la Dirección General de Gestión del Medio Natural de la Conselleria de Territorio informa favorablemente el proyecto. Principalmente, al considerar que no es necesario el soterramiento de la línea al discurrir el trazado por suelo no urbanizable no protegido.
El informe de impacto estima que «sería peligroso soterrarla al carecer de cotas y rasantes» la zona prevista. Sin embargo, lo que más llama la atención es que el documento, destinado a estimar las posibles afecciones medioambientales que podría acarrear o no la instalación, afirma que «el coste del proyecto sería mucho mayor» para Iberdrola si transcurre bajo tierra.
Cabe recordar que el proyecto fue presentado por la empresa eléctrica al ayuntamiento casi un año después de que el pleno acordara ya en febrero que la línea de alta tensión debía instalarse soterrada y de las primeras movilizaciones vecinales en contra.