Emilio Regalado, Castelló
La alcaldesa de Cortes de Arenoso, la tránsfuga socialista Trinidad Bravo, ha lanzando la voz de alarma ante el deslizamiento de tierras que amenaza la estabilidad de las viviendas situadas entre la avenida Castelló y la plaza El Pechico. Un escrito elaborado con fecha 28 de noviembre, remitido a la Delegación Territorial de la Generalitat en Castelló, recoge un largo listado de «asuntos pendientes» que tiene el Consell con esta pequeña población de l'Alt Millars, entre la que sobresale con el calificativo de «urgente» actuar sobre «los movimientos de tierra» localizados en los citados viales.
La particular orografía de Cortes hace que las dificultades por los deslizamientos del terreno o la afección a los edificios no sean una novedad. Aunque el mayor problema lo sufrió a finales de los años 60, con el derrumbe de casi 70 viviendas que obligó al desalojo de más de 200 personas, el problema más cercano se vivió hace ahora dos años, cuando la Conselleria de Educación tuvo que desalojar el nuevo colegio por la aparición de grietas en la estructura.
Trinidad Bravo, alcaldesa desde abril de 2005 con el apoyo del PP para arrebatarle la alcaldía al socialista José Mata, incide en su escrito en la necesidad de que desde las distintas consellerias se concreten próximas reuniones, para agilizar sobre todo la consolidación del terreno tanto en la avenida Castellón como en la plaza El Pechico, principalmente para evitar que el deslizamiento pueda llegar a un punto que afecte de forma irreversible a las viviendas. El listado de actuaciones pendientes por parte del gobierno autonómico se eleva casi a 20 proyectos.
Derrumbde de 70 casas en 1967
Una de las mayores catástrofes del siglo XX en la provincia de Castelló tuvo en Cortes de Arenoso a su principal protagonista a finales de la década de los 60 con el derrumbe de unas 70 casas. Las primeras señales de alarma se produjeron en noviembre de 1965 con un corrimiento de tierras que ya afectó a algunos inmuebles. Dos años después el problema se agravó con la adecuación del alcantarillado. La empresa responsable de las obras utilizó dinamita para la apertura de zanjas lo que, unido a las fuertes lluvias posteriores y a las filtraciones de agua, provocó nuevos corrimientos de tierra y la afección de varias viviendas.