J. S., Valencia
Un equipo de investigación de la Universitat Politécnica de Valencia mantiene abierta desde hace diez años una investigación para determinar los múltiples puntos oscuros que se mantienen inalterables y sin respuesta en la ecología de la anguila.
Al interés científico que este peculiar animal ya despertó en Aristóteles, se ha añadido en los últimos años un tremendo interés económico que amenaza, ahora sí, con desvelar sus secretos. Cada vez hay menos anguilas y menos angulas- la versión juvenil de la especie -mientras que la demanda gastronómica crece o se mantiene y el precio se dispara.
Miguel Jover y Juan F. Asturiano lideran un equipo en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la UPV que investiga la posibilidad de reproducir anguilas en cautividad a fin de poder reducir sus capturas y paliar el descenso de población.
Se trata de imitar los cambios biológicos que experimentan las anguilas en su migración reproductiva.
La anguila viaja en estado adulto desde la Albufera y algunos ríos valencianos para cruzar el Atlántico hasta el mar de los Sargazos, frente al Caribe, donde inicia el ciclo reproductor. Son entre 4.000 y 6.000 kilómetros de viaje en el que la anguila sufre una transformación biológica apenas conocida.
De ida y vuelta
Bajo el manto protector de los Sargazos-grandes extensiones de algas- las anguilas hembra arrojan millones de huevos que, fecundados por los machos, acaban transformándose en leptocéfalos, unos pececillos alargados con forma de hoja -precursores de las angulas-cuya primera misión en esta vida es hacerse los 6.000 kilómetros de vuelta.
Una vez en Europa y norte de Africa, las angulas buscan gracias a una especie de GPS genético cuyo funcionamiento es absolutamente desconocido por la ciencia los ríos en los que se crían desde hace miles de años para comenzar de nuevo el ciclo.
Actualmente, las "granjas" de anguila existentes son en realidad una industria de engorde que compra las angulas para su crianza y venta posterior como anguila.
"La industria-recuerdan- está abastecida- por los pescadores que ubican sus redes a las entradas de los ríos y las golas para capturar las angulas en su viaje de vuelta".
"El problema-añaden- es que también se capturan anguilas adultas que abandonan los rios en su viaje hacia el mar para comenzar su viaje hacia la reproducción, por lo que se impide que se reproduzcan". Además, si bien la "granja" puede ser una opción poco sostenible para la anguila, no existe ninguna viable para la angula, cuyo consumo es también muy elevado en amplias zonas del Mediterráneo.