J. L. García, Valencia
Los caballos Baloo y Fito y las perras Ari y Cala. Estas son las herramientas con las que las profesionales de la asociación Acavall trabajan desde julio de 2007 para mejorar la calidad de vida de niños con discapacidad física o intelectual. Se trata de una terapia que se basa en el contacto directo de personas con problemas cognitivos, emocionales o de movilidad con los caballos, que ayudan a los pacientes a mejorar su sociabilidad, equilibrio y concentración. En síntesis y en palabras de Naza Hernández, presidenta de Acavall: "Aprovechar el potencial terapéutico del caballo para mejorar la calidad de vida y prevenir el deterioro de los pacientes".
La asociación celebró ayer una jornada de puertas abiertas en su sede de Nàquera, dentro de la Hípica Rueda, para mostrar al público el trabajo que realiza con los pequeños. Unas doscientas personas, entre amigos, familiares y usuarios se reunieron para asistir a una demostración del trabajo diario de esta asociación, y comprobar los progresos de los discapacitados gracias al contacto animal.
"Ha sido muy positivo. A todos los papás y mamás les digo que ese contacto es beneficioso. A José Ángel le ha venido muy bien." Merche lleva desde hace meses a su hijo pequeño, José Ángel, que sufre una especie de autismo, a las sesiones de terapia con el caballo Baloo. Según explican las fisioterapeutas de Acavall, en los casos de autismo el tacto con los caballos, el vínculo emocional o la atención del niño hacia el animal mejora los síntomas.
"A nivel físico, con el caballo se trabajo el equilibrio. Produce un movimiento y el usuario tiene que ajustar el cuerpo para mantenerse. Al sentarse en el caballo, por el calor y por el movimiento, se relaja la musculatura y se desbloquea la pelvis", explica la terapeuta. En el plano de las relaciones, la terapia equina también ayuda a los niños autistas a concentrarse en una actividad, al guiar al animal con el ramal, por ejemplo, algo vital en una enfermedad que genera problemas de sociabilidad y dispersión de atención.
Mejora la parálisis cerebral
La mejoría tras el contacto con el caballo también ha impresionado a Encarna, la madre de una niña a la que un tumor cerebral postró en una silla de ruedas. "Antes era incapaz de rascarse o coger un vaso. En menos de un año Elisabeth ya es capaz de montar sola", explica emocionada la madre.
Los caballos no son el único animal con el que trabajan en Acavall. A partir de 2009 las perras Ari y Cala, que ahora están en fase de formación, se unirán a la particular nómina de terapeutas de la entidad con sede en Nàquera.
Muchos padres ya conocen el potencial terapéutico de los canes con niños discapacitados. Javier Giménez estaba ayer presente en la puesta en escena de las actividades de la asociación. Su hija sufre parálisis cerebral y en los últimos cuatro meses el contacto "con su perra Queca la tranquiliza" y mejora su calidad de vida. En unos meses, los canes Cala y Ari ayudarán a más niños.