L. B. B., Valencia
Acosada por las sucesivas Guerras Carlistas que desde 1833 promovía su tío y aspirante al trono de España, Carlos María Isidro de Borbón, la reina Isabel II decidió en 1859 dictar una especie de "Plan Zapatero""Plan Camps" para estimular la maltrecha economía española. Así pues, por orden de la reina y a través de los Gobernadores Civiles, se distribuyeron10,8 millones de reales entre las asociaciones benéficas provinciales y municipales para que construyeran casas o espacios de beneficencia. En este contexto recibe Manuel Beyxer el encargo de transformar el Castillo de Buñol en una especie de Casa de la Caridad para las personas sin recursos de aquella época.
Aunque, obviamente, Buñol no fue la única población. Numerosos municipios presentaron sus solicitudes y proyectos para recibir el dinero extra que se repartió por orden de la reina Isabel II. Y las solicitudes y documentación de la época se conserva en el Archivo de la Diputación de Valencia. "En la sección de Beneficencia se conservan, en dos cajas, las misivas cruzadas entre los diferentes ayuntamientos valencianos y el Gobernador Civil, para dar cumplimiento y seguimiento a las condiciones de las solicitudes", señala el arquitecto en el libro "Un proyecto pionero de intervención en el patrimonio. Manuel Beyxer. 1861".
Al ir a consultar el archivo, Salvador Lara se encontró con la sorpresa de que en algunos expedientes se incluían planos de los proyectos que aspiraban a recibir la financiación de la Reina Isabel II (el de Beyxer sobre Buñol no estaba entre ellos).
Poblaciones como Carcaixent, Alzira, Losa del Obispo, Alberic, Chelva o Algemesí aportaron planos, croquis y memorias de las obras que aspiraban a recibir las ayudas. Tras analizarlos todos, Salvador Lara Ortega insiste en que el mejor y más completo era el presentado por Manuel Beyxer para el Castillo de Buñol, por la minuciosidad y profesionalidad tanto del plano elaborado como de la memoria. Curiosamente la remodelación del Castillo de Buñol no llegó a hacerse porque el ayuntamiento renunció a la ayuda (el municipio tenía que invertir la misma cantidad que le diera el gobierno). Pero con la salida a la luz pública del plano de Beyxer la rehabilitación que se acomete actualmente del Castillo de Buñol podría ser muy distinta. "Y la ley del patrimonio permite reconstruir monumentos si se conserva documentos que refleje fielmente cómo eran", explica Lara Ortega. ¿Alguien recogerá el guante?