J. SIERRA VALENCIA
Más de cincuenta sociedades de cazadores agrupadas en la Asociación de Entidades de Caza de la Comunitat Valenciana, Adecacova, participan desde 2004 en un programa para la recuperación de los antiguos bancales agrícolas que comienza a ser imitado en otras comunidades autónomas pese a la escasa difusión y apoyo oficial que ha encontrado su iniciativa.
Ahora, las sociedades han decidido liberarse del estigma que acompaña a los cazadores como "enemigos" del medioambiente y concurren con su proyecto a los premios de la Fundación Biodiversidad, nacidos para ser un referente de la conservación en España. Persiguen un reconocimiento para su labor en la recuperación de bancales que no han tenido hasta ahora.
Desde 2004, una buena parte de las 54 sociedades de caza valencianas participan en un programa destinado a "recuperar, sembrar y conservar los pequeños campos de secano enclavados en terreno forestal".
Los cazadores no ocultan sus intenciones. Saben que los cultivos marginales alimentan la caza, que es el objeto de su actividad. Sin embargo, los efectos de mantener los antiguos bancales trascienden a la caza e incluso van más allá del mantenimiento de la fauna.
Recientemente, voces autorizadas como la de Artemi Cerda, del departamento de Geografía de la Universidad de Valencia, o la de la Unión de Pequeños Agricultores han coincidido en señalar el abandono de los cultivos agrícolas en zonas de montaña como un factor determinante para la aparición de grandes incendios.
"Mantener operativos los antiguos bancales y cultivarlos supone sujetar el suelo y evitar la erosión; crear elementos de ruptura que dificultan los grandes incendios; crear zonas de transición entre la agricultura intensiva y el suelo forestal y proteger un paisaje y una cultura agrícola que se pierde", aseguran en la asociación.
Hasta ahora, los cazadores han estado solos en su empeño, recuperando bancales sin ayudas y con el trabajo altruista de algunos asociados que quieren ver reconocido por la sociedad.