JUANJO GARCÍA GÓMEZ VALENCIA
"¿Ha llegado el momento de Ricardo Costa?" La pregunta se la hacía ayer un alto responsable del PP, convencido de que, esta vez sí, el portavoz del grupo en las Corts y secretario general de los populares valencianos podría entrar en el Ejecutivo, en la remodelación que todo el mundo en el PP da por hecho que el presidente Camps acometerá, probablemente a finales de este mes, una vez despejado, al menos hasta que el Supremo resuelva, el calvario judicial. La entrada de Costa, eterno candidato a conseller y "quemado", según varios dirigentes populares, por su permanencia en el grupo sería el reconocimiento del jefe del Consell a su número dos en el partido tras el archivo en el TSJ de la causa por el caso Gürtel, después de unos durísimos meses en los que ambos han compartido las penalidades de la implicación.
Los tiempos y el alcance de la eventual crisis del Consell -que el Ejecutivo de Camps pide a gritos ante su evidente parálisis durante estos meses pero que quedó congelada por el caso Gürtel- los maneja con gran hermetismo Camps, quien gusta de dar la sorpresa. Pero todo el mundo cree que la semana clave será la del 23 al 28. La primera fecha marca el hito del calendario de grandes eventos con la celebración del Gran Premio de Fórmula 1. Para este día, los consellers, que se han tomados ahora estas semanas como vacaciones, deben regresar a Valencia. El 28 es el primer pleno del Consell antes del reinicio del curso político, con el debate de política general en las Corts, a mediados de septiembre, como cita clave. En 2004, tras superar la ofensiva interna zaplanista, Camps acometió su primera remodelación a finales de agosto de aquel año.
Con todo, la llave la tiene Camps, quien no llegará a tomarse vacaciones como tales, más allá de un "fin de semana largo", el próximo, junto con su familia. Sin embargo, la siguiente semana el presidente acudirá al Palau para, según fuentes cercanas, seguir trabajando en el debate de política general. Sería el momento idóneo para meditar los cambios en el Ejecutivo.
En este marco, la "candidatura" de Costa para entrar en el Consell es ya un clásico. El portavoz, que no ha ocultado sus deseos de ser conseller, otorgaría al Ejecutivo que deberá afrontar la recta final de cara a los comicios de 2011 un contenido más político, en un Ejecutivo plagado de nombres (14, el mayor de la historia de la Generalitat) de perfil bajo. Costa podría ocupar una cartera del área económica, como Industria -dirigida ahora por Belén Juste, quien ha normalizado las relaciones con los empresarios pero no ha respondido a las expectativas-, o incluso, si se desgajara la macroárea de Gerardo Camps (Economía, Hacienda y Empleo), asumir una parte. Incluso hay quien lo ve como vicepresidente. ¿A costa de Gerardo Camps? Es una opción poco viable para muchos en un momento en que el Ejecutivo tiene en marcha el Plan Confianza, los presupuestos encima de la mesa y la necesidad de un cargo con autoridad para imponer los recortes a los c0nsellers.
Cuando más arreciaba el temporal Gürtel, responsables del PP reprochaban en privado a Camps y al vicepresidente primero, Vicente Rambla, que no "pusieran la pierna". El vicepresidente tercero, Juan Cotino, y el conseller de Inmigración, Rafael Blasco, suplieron el papel de plantar cara a la oposición.
"Si funciona, mejor no tocarlo"
El "ascenso" de Costa -que ya vio frustradas sus aspiraciones tras los comicios de 2007 y, sobre todo, en el último cambio del Consell (la marcha de Fernando de Rosa, cubierta por Paula Sánchez de León) en septiembre de 2008- podría dejar dos huecos (portavocía y secretaría general del PPCV) para recolocar a consellers. Con todo, fuentes del Ejecutivo descartaban que Costa se mueva. "El grupo y el partido funcionan; lo que hay que cambiar es lo que no funciona, no lo que funciona", reflexionaron ayer. Y en este contexto indicaron que varias conselleries han mantenido un perfil bajo. Es el caso, además de Juste, de los departamentos de Angélica Such (Turismo), Mario Flores (Infraestructuras) o Trinidad Miró (Cultura). El presidente podría cambiar las piezas de sitio para dar un impulso a estas áreas. Otra baza, que siempre sale a relucir, es la del supuesto deseo de García Antón, titular de Medio Ambiente, de dejar el Ejecutivo para jubilarse.
El silencio zaplanista extraña al PPCV
El archivo de la causa no se vio acompañado de ningún comunicado de la dirección provincial de Alicante, que dirige Joaquín Ripoll, ni de otro responsable zaplanista. Un silencio ante el que varios dirigentes campsista expresaron su contrariedad. Los zaplanistas habían permanecido expectantes ante el futuro de Camps. Ayer un campsista sostuvo que el sobreseimiento reduce el margen de Ripoll, muy activo en las últimas semanas. Camps ha salvado su carrera en la Comunitat, pero queda tocado en su proyección nacional, máxime por la decisión de la sala del TSJ, que archiva pero asumiendo el relato de Flors, en el sentido de que Camps no se pagó los trajes. En medios socialistas se sostiene, aunque sin pruebas, que Camps ha podido prometer un puesto al juez De la Rúa, concretamente, la dirección del Consell Jurídic, una vez deje el TSJ.