R. MONTANER COLL VALENCIA
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En las aulas de algunos colegios públicos valencianos, sobre todo los que tienen más de 50 años, aún se puede ver algún crucifijo. "Los pocos que quedan es porque nadie se ha molestado en quitarlos", explica el secretario de Enseñanza de CC OO, Miguel Ángel Vera.
Aunque los símbolos religiosos "no sea un gran problema ya del sistema público valenciano", como señala el portavoz del Sindicat de Treballadors de l'Ensenyament (Stepv), Marc Candela, los tres sindicatos docentes mayoritarios -CC OO, Stepv y UGT-coincidieron ayer en aplaudir la decisión del Gobierno de prohibir por ley los símbolos religiosos en colegios e institutos públicos.
La futura Ley de Libertad Religiosa avanzada el sábado por el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, llega "más de 30 años tarde" según Vera, "pues se tenía que haber puesto en marcha con la Constitución". "A pesar del retraso -añadió-, es positiva porque en cuestión de símbolos la escuela pública tiene que ser neutral".
El portavoz de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE) de UGT, Francisco Javier Javier González, también defiende esta norma porque "garantiza la laicidad de la escuela pública", mientras Candela, la considera oportuna porque "separa la religión, que pertenece al ámbito de lo privado, del ámbito público". Desde la Conselleria de Educación afirmaron desconocer si en algún centro educativo público quedan todavía crucifijos.
CC OO va más lejos de la simple retirada de símbolos, ya que Vera añade que el "paso siguiente debería ser la normalización de los nombres de los colegios", en referencia a que gran parte de ellos están dedicados a santos y vírgenes, y pone como ejemplo el caso de una escuela de Silla que "durante la II República se llamaba Blasco Ibáñez, la dictadura la rebautizó como Virgen de los Desamparados, se ha quedado en Dessemparats".
La ley no afecta a la escuela católica concertada, cuyo ideario está protegido por la Constitución y el Concordato con el Vaticano.