M. PÉREZ GANDIA
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No quieren dar su nombre ni mostrar su rostro. Algunos de los inmigrantes ilegales que presenciaron la detención de su compañero la noche del viernes confiesan sin tapujos que saben perfectamente que su actividad no está autorizada, pero tampoco dudan un segundo en señalar que, ante la crisis económica que les impide acceder a un puesto de trabajo, "no tenemos otra opción que hacer esto si queremos ganarnos la vida".
Uno de ellos, el que mejor dominaba el español, indicó ayer a Levante-EMV que temen que el incidente ocurrido en la playa de Gandia, en el que intervino una nutrida presencia policial, desemboque en un endurecimiento de la acción de los agentes contra su actividad, justamente en el ecuador del mes de agosto, cuando la playa está abarrotada de veraneantes y visitantes, que constituyen su principal fuente de clientes. "Nosotros no hacemos daño a nadie, pero ahora van a venir a por nosotros", indicó con un lógico temor.
En general, la venta de productos supuestamente falsos es, en Gandia y allá donde tiene lugar, una actividad tolerada por numerosos ciudadanos. Aunque son conscientes de que buena parte de los productos no son originales, lo que importa es adquirirlos a precios bajos, y en eso consiste este comercio que tiene lugar sin ninguna autorización administrativa. Las playas valencianas, la de Gandia entre ellas, parecen una feria interminable de productos vendidos generalmente por inmigrantes subsaharianos.
Al ser detenidos, lo normal es que paguen una multa y queden en libertad. Esa misma noche están con otra manta en la playa.
En la otra orilla del paseo marítimo de Gandia está, también, la otra visión de los hechos. Los comerciantes que tienen sus establecimientos abiertos hasta la medianoche se sienten perjudicados por esa actividad. Ellos, indican, pagan sus impuestos y el alquiler de los locales, que durante los meses de verano es a precio de oro, y aseguran que la venta ilegal les impide alcanzar las cotas de rentabilidad.
Son ellos quienes, generalmente, llaman a la policía en cuanto detectan la presencia de los "top manta" cerca de sus establecimientos y quienes piden que se actúe con más contundencia frente a la actividad no regulada.