Pese a que la decisión está tomada -a falta de descartes de última hora la moción de censura se hace inevitable- el PSOE se encuentra dentro de una encrucijada difícil de resolver porque asume unos riesgos que podrían lastrar el futuro del partido en Benidorm y en la propia Comunidad, donde los socialistas siguen a una distancia casi insalvable del PP a pesar del caso Gürtel. Pero cuando se quiere cambiar el curso de la triste historia de un socialismo perdedor elección tras elección se debe arriesgar en algún momento, y qué ocasión mejor que aprovecharse de los delirios de grandeza de un tránsfuga.
La moción de censura devolvería además la jugada que hace años diseñó Zaplana cuando "fichó" para su causa a la ya famosa Maruja Sánchez. La operación de entonces tuvo una trascendencia local, provincial y finalmente autonómica que dura hasta estos días. Desde entonces, el PP no ha dejado de ser una apisonadora electoral que ha restado poder al socialismo valenciano dejándolo sin rumbo ni liderazgo.
El portavoz del grupo municipal del PSOE, Agustín Navarro, sabe que éste es su último tren. No es de extrañar que esté como loco por firmar la moción. Lleva perdidas dos elecciones y no cuenta con el apoyo del partido para ser el próximo candidato a la alcaldía. De hecho ya se han barajado nombres para sustituirlo. Sólo le queda la oportunidad que le da Bañuls para hacerse con el bastón de mando. Ser primer edil siempre tiene su peso de cara a la opinión pública y cierta ventaja si hay que enfrentarse a unos comicios, pero ahora, en plena crisis económica y con los fondos de la Generalitat cerrados -si pierde la alcaldía el PP no habrá inversiones para Benidorm- no parece que su futuro sea muy halagüeño.
La batalla por el poder de un ayuntamiento clave en la provincia de Alicante está sobre el tablero y aunque Alarte insista en que no va a haber moción de censura, la última palabra no la va a tener él por mucho que se quiera enmascarar desde el partido. Hay familias con gran peso dentro y fuera de Benidorm que no van a dejar que se escape la pieza. El socialismo valenciano lleva sobre sí demasiados agravios (La Vila, Dénia, Calp...)
Sin embargo, la duda es por dónde saldrá Bañuls en el hipotético caso que apoye a Navarro como alcalde. Es natural que Alarte desconfíe. Cualquiera se fía de tener un compañero de viaje que ahora ha vuelto a resucitar Iniciativa Benidorm y que de la coherencia no hace virtud. Al secretario general del PSPV no le sobran razones para dar un paso atrás y seguir la táctica de la ingobernabilidad. Eso es lo fácil, lo difícil es arriesgar. Ahora puede conseguir tablas o dar jaque mate.