P. ROSTOLL/A. A. ALICANTE/VALENCIA
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En el mejor momento y con la mayor cuota de poder municipal de su historia pero acuciado por los conflictos locales. Así vive el PP de Alicante ocho meses después del congreso provincial celebrado en Orihuela, en el que José Joaquín Ripoll ganó por apenas cinco papeletas a Manuel Pérez Fenoll. Con una organización golpeada por las luchas entre ripollistas y campsistas, los populares se mueven ahora sobresaltados casi a diario por sus luchas municipales, convertidas en una especie de revancha del cónclave que dio la victoria a Ripoll.
La lucha se dirime pueblo a pueblo, con episodios destacados en Ibi, donde la alcaldesa expulsó del grupo a la concejala Felicidad Peñalver, miembro de la ejecutiva de Ripoll; Villena, con el ultimátum de cinco ediles campsistas contra la alcaldesa Celia Lledó; Torrevieja, con el ataque del alcalde Pedro Hernández Mateo a Domingo Soler, vicepresidente de la Diputación de Alicante; el intento de Mercedes Alonso de expulsar al concejal Emigdio Tormo en Elx; las acusaciones de afiliaciones de inmigrantes en Calp; o la denuncia de la asamblea local de Castalla, afín a Ripoll, contra su alcalde.
La eterna batalla de Elx
El anuncio de expulsión de Emigdio Tormo era una decisión cantada. Tormo rompió la adhesión de Elx al campsismo en el último congreso provincial del PP y arrastró algunos votos hacia la causa de Ripoll. Con ese escenario, el final parecía escrito. Una foto del edil con el socialista Antonio Amorós ha sido la excusa de los campsistas para tratar de quitarse de encima al concejal que, sin embargo, resiste gracias a Ripoll. Ahora tendrá un alto cargo en la institución provincial y medio millón de euros para gestionar.
El ultimátum campsista en Villena
Como en Benidorm, la gobernabilidad está comprometida. En Villena, los cinco concejales campsistas han puesto contra las cuerdas a la alcaldesa Celia Lledó, miembro de la dirección provincial del PP y afín a Ripoll. A finales de julio, los ediles partidarios de Camps pidieron su marcha del PP como presión para dejar en minoría a la alcaldesa y volvieron al día siguiente a las filas populares, con el visto bueno de Ricardo Costa, una vez que lograron hacer doblar a Lledó. La gran pregunta es hasta dónde llegará ese precario acuerdo.
Cruce de informes en Ibi
El conflicto que vive el PP de Ibi ha sacado a la luz un reguero de denuncias sobre la gestión municipal, aireadas por la ex edil Felicidad Peñalver, afín a Ripoll. La alcaldesa, la campsista Maite Parra, contestó a los informes sobre supuestas irregularidades con la expulsión de la concejala del grupo popular. No obstante, su denuncia sobre una supuesta malversación de fondos en la recaudación del polideportivo municipal provocó la dimisión de la edil de Deportes, Ana Sarabia (imputada junto a otros cuatro técnicos municipales).
La baza del inmigrante en Calp
La lucha entre campsistas y afines a Ripoll toma tintes rocambolescos en el caso de Calp. Sendos sectores se han acusado de afiliar inmigrantes de forma masiva para recabar apoyos en la dirección local. Los campsistas reprochan al primer teniente de alcalde, Javier Morató, de aprobar el supuesto trato de favor que su número dos, Juan Roselló (imputado en el presunto fraude en las obras de la red de aguas de Calp ), está brindando a los senegaleses para vender falsificaciones en pleno paseo marítimo. Éste replica que los de Camps reclutan peruanos.
Los afines a Ripoll denuncian al alcalde campsista de Castalla
El último episodio en el enfrentamiento entre afines a Ripoll y campsistas pasa por Castalla. La asamblea local, afín a Ripoll, compuesta por cinco ediles -incluido el ex alcalde Juan Rico-, ha presentado una querella criminal contra el actual alcalde del municipio, el campsista José Luis Prats, por un presunto delito de cohecho al otorgar licencias de obra a cambio de que los beneficiados se afilien al partido y le apoyen en la asamblea para elegir al presidente local. La dirección provincial pide que se abra un expediente para aclarar la situación.
Hernández Mateo actúa en Torrevieja
Hasta Pedro Hernández Mateo ha entrado en escena para generar un conflicto interno en el PP en una alcaldía que los populares tienen plenamente consolidada. Tanto es así que el alcalde salinero apartó del gobierno municipal a Domingo Soler, hoy vicepresidente de la Diputación de Alicante y dispuesto a plantarle cara por la presidencia local del partido tras romper con el campsismo y alinearse con José Joaquín Ripoll en el congreso provincial del Partido Popular, celebrado el pasado mes de diciembre en Orihuela.