FRANCESC ARABÍ VALENCIA
Quienes albergaban dudas sobre a quién ha ungido Jorge Alarte como su favorito para liderar la refundación del socialismo en la ciudad de Valencia tiene hoy pocos motivos para no despejarlas. El futuro secretario general local del PSPV será el que decidan los militantes, pero el apadrinado por el líder de los socialistas valencianos es Salvador Broseta, como ya adelantó Levante-EMV. Broseta ha presentado su renuncia como director de contenidos, ideas y programas del partido para dedicarse a la campaña interna e intentar tomar las riendas del partido. Alarte le ha pedido a su colaborador dedicación exclusiva a la ciudad.
La asamblea municipal de Gran Ciudad -antes llamada congreso- será la primera que se celebre con la nueva estructura del partido surgida de la disolución de la antigua por doble motivo: por prescripción de los nuevos estatutos aprobados en el último congreso del PSOE y porque a Alarte y la nueva ejecutiva de Alarte le ha servido como instrumento para diluir el poder de las familias en la ciudad -se han troceado las seis agrupaciones en 17, casi tantas como distritos- como paso previo para controlar un espacio clave para consolidarse en Blanquerías. Por algo Valencia será la primera de las grandes ciudades de España en la que se aplicará el modelo.
El calendario de asambleas para elegir las direcciones de las nuevas agrupaciones y la de la ciudad se establecerá en la ejecutiva nacional del lunes, pero con toda probabilidad será en noviembre, dado que debe celebrarse antes de que acabe el año, pero han de cumplirse plazos de convocatoria. De momento, la secretaria de organización, Elena Martín, elevó ayer a la ejecutiva federal el acuerdo de crear las 17 agrupaciones para que lo ratifique. Todos los colectivos compartirán las 6 sedes actuales para no incrementar gastos. Se establecerán turnos de reuniones por días. Martín aseguró que la nueva estructura es una "apuesta claramente electoral, una forma de acercarse más a la ciudadanía, de estar más próximos y ser más eficaces". Una ecuación (más agrupaciones igual a más votos) que si no es científica, al menos sirve como coartada oficial para justificar la disolución de la anterior estructura.