L. B. B. VALENCIA
El ministro tuvo ayer tiempo para enfundarse durante media hora el mono de vicesecretario del PSOE y ángel de la guarda del líder valenciano, Jorge Alarte. Blanco, profundo conocedor de la crónica crisis del PSPV por sus años como secretario federal de organización, mantuvo un encuentro en la sede de Blanquerías con la ejecutiva de Alarte. De la hipótesis de una moción de censura en Benidorm impulsada por los socialistas con el tránsfuga Bañuls -asunto que provocó el choque del secretario general con Leire Pajín- ni se habló. Blanco instó al PSPV a sacar rédito político al esfuerzo inversor del Gobierno en infraestructuras en Valencia o en el Plan E. El ministro piensa echar el resto en la venta política de la llegada del AVE. f. arabí.valencia
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El Ministerio de Fomento presentará en los próximos meses una propuesta de memorando con Italia, similar al firmado en marzo con Francia para el Atlántico, para crear una autopista del mar en la fachada mediterránea. Las autopistas del mar son corredores marítimos para el transporte de mercancías, con un número mínimo de frecuencias de buques y en los que los puertos deben tener conexiones tanto por carretera como por ferrocarril. Valencia no concurre sola en este proyecto, sino que rivaliza con dos directísimos competidores en Barcelona y Algeciras. Pero Fomento no dio ayer más datos al respecto sobre este proyecto anunciado por el ministro de Fomento, José Blanco, a la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), durante la comida (cerrada a los periodistas).
El responsable de infraestructuras también informó al "lobby" empresarial de la inminente presentación de la Ley de Puertos. E incluso admitió, siempre a puerta cerrada, que el principal enemigo del corredor mediterráneo está más allá de los Pirineos y que hará falta que se llegue a un acuerdo con Francia porque, si no, "el corredor mediterráneo podría tener problemas".
En el turno de los empresarios, la mayoría lanzaron parabienes al ministro inversor por excelencia. Sólo algunos empresarios recordaron a Blanco que todo lo bien que lo han hecho con las obras del AVE, que podrán inaugurar el próximo año, lo hicieron mal en la finalización de la A-3 de Valencia. Nadie hizo caso a los empresarios que reclamaban la finalización de la autovía a mediados de los 90. Un autismo estatal que le costó la Generalitat al PSPV. Y Joan Lerma pasó de ser el presidente más votado de todas las comunidades a perder las elecciones. Y así han pasado 14 años.
Antes de la comida, cuando se permitió el acceso a los periodistas, el ministro de Fomento, José Blanco, aseguró ante los empresarios de AVE que en una situación de crisis económica como la actual la inversión pública es "más necesaria que nunca", porque "genera actividad económica y prepara al país para que cuente con capacidad de competir cuando se supere la actual coyuntura".
Blanco se confesó un "un defensor del gasto público" y aseguró no entender a aquellos que plantean sistemáticamente recortar el gasto público para afrontar la crisis. E incluso criticó el modelo de crecimiento en España que "aparentemente era bueno pero que tenía demasiado colesterol, demasiado ladrillo y poca productividad". Por ello abogó por nuevas formas de colaboración público-privada para financiar las infraestructuras. Con propuestas que lanzarán en Europa como que el gasto en inversión no compute como deuda o avalar a las constructoras que colaboren en la ejecución de infraestructuras. El presidente de AVE, Francisco Pons, pidió más colaboración entre el Gobierno y la Generalitat.