VÍCTOR ROMERO VALENCIA
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Esta extendido en ámbitos populares que el jefe del Consell, Francisco Camps, ha desaprovechado este verano la oportunidad de dar un puñetazo en la mesa con una profunda remodelación de su Ejecutivo que le impulse políticamente. Archivada la causa contra él por el caso Gürtel, Camps optó por un ajuste moderado de su equipo, hasta ahora incapaz de relanzar la gestión de la Generalitat y sacar la polémica judicial de la agenda política. Así quedó en evidencia el viernes pasado en la cena mitin de la Plaza de Toros, donde el tránsito por los tribunales centró el grueso de los discursos, incluido el del líder de los populares valencianos, que se presentó como víctima de una persecución del PSOE y cruzado de la libertad y la democracia.
La revelación de que el TSJ de Madrid reclamó el pasado 3 de agosto -el mismo día que se archivaba la causa valenciana- a la Generalitat un listado de los contratos y facturas de las empresas de la trama de Francisco Correa es síntoma de que las pesquisas judiciales todavía no ha terminado. Sobre Camps, Ricardo Costa, Víctor Campos y Rafael Betoret pende también la incertidumbre de la resolución de los recursos en el Tribunal Supremo. La decisión puede tardar meses en llegar, pero la incógnita mantiene la ansiedad en los implicados, aunque sea en la intimidad.
En ese contexto de cielo agrisado por el caso Gürtel, paralizada la Comunitat por la crisis económica y con el paro por las nubes, la Junta de Portavoces de las Corts acordó ayer, con el rodillo del PP, fijar el debate de política general para los días 29 y 30 de septiembre.
Las vacaciones estivales no han endulzado el clima de bronca entre los populares y la oposición. El portavoz del PPCV, Ricardo Costa, insistió en ningunear al síndico socialista, Ángel Luna, esta vez con la excusa de haber presentado de forma unilateral una propuesta de calendario parlamentario que abogaba por adelantar la actividad legislativa y el debate de política general a esta misma semana. Costa dijo que no reconoce a Luna como "interlocutor válido" del PSPV para el debate y reclamó a los socialistas su destitución como portavoz. En esa posición subyace un veto directo de Camps, que tuvo en Luna un oponente crítico y muy correoso durante el curso pasado. El portavoz socialista coordinó con dureza la acción política y judicial de su partido en la causa abierta contra Camps. Costa admitió que sus críticas a Luna están "plenamente respaldadas" por el propio jefe del Consell. El mismo respaldo con el que cuenta Luna del lado del líder del PSPV Jorge Alarte para seguir dirigiendo a su grupo en la Cámara autonómica.
En la línea de oposición incisiva insistió ayer Luna tras aprobarse el calendario parlamentario. Advirtió que pretende seguir controlando la acción política de Camps y reprochó que haya sólo seis plenos con las correspondientes sesiones de control al presidente. "Lamento que el calor del verano no haya curado al jefe del Consell la alergia a la luz y los taquígrafos", dijo Luna, quien advirtió que si Camps se salta alguna sesión de control convocará a los medios de comunicación para formularle en público la pregunta de su grupo. La portavoz de Compromís, Mónica Oltra, señaló que en una situación de crisis como la actual los ciudadanos se merecen un parlamento "más trabajador" y acusó al PP de hacer un "uso fraudulento" de las Corts.