El Ayuntamiento de Benidorm se convirtió ayer en una manifestación ciudadana de partidarios y detractores de la moción de censura. Mucha era la expectación y muchos los que no se lo querían perder. Más de setecientas personas –vecinos, turistas nacionales e incluso extranjeros sorprendidos por lo que estaban viendo– coparon el salón de actos, el vestíbulo y la puerta del ayuntamiento para seguir un pleno «histórico» . Y en la calle, como en el debate, los socialistas ganaron también.
Las doce del mediodía era la hora fijada para el inicio de la sesión, pero mucho antes ya había gente haciendo cola. Los primeros en llegar, simpatizantes de uno y otro bando, fueron enfilados al interior del consistorio y, fuera, sólo los periodistas franqueaban la entrada. La amenaza de lluvia y la falta de público hasta pasadas las diez y media presagiaban que la mañana podía ser tranquila, pero éste sólo fue un espejismo. Con la plaza del Ayuntamiento copada de público comenzó la tensión. Una vecina con una camiseta con el lema «Bañuls, devuélveme mi voto» fue la chispa que levantó las primeras disonancias. «Que me devuelvan a mí el de Maruja de hace veinte años», le espetó inmediatamente una simpatizante socialista, a la que después se unieron varios más para defender al ex concejal del PP. El chaparrón –textual y metafóricamente– no había hecho más que empezar.
Con la lluvia, el ambiente se trasladó al hall del consistorio, donde la tensión volvió a reavivarse con la entrada de los concejales, aunque en ningún momento llegó a ser necesaria la intervención de los veinticinco policías locales que formaban el dispositivo de seguridad. r.pagés benidorm