PERE ROSTOLL BENIDORM
El PP perdió Benidorm. Pero también se le escapó el pulso de la movilización de militantes y cargos públicos. Y, además, claramente. El día en el que le arrebataron la Alcaldía, Manuel Pérez Fenoll no contó con ninguno de los dos consellers ligados a la ciudad —Angélica Such y Gerardo Camps—; con una presencia limitada de la dirección regional del PP —César Augusto Asencio—; y con una sorprendente ausencia de alcaldes de la comarca. Sólo el grupo en las Corts y, ayer sí, la dirección provincial que envió a la secretaria general, Mónica Lorente; respondieron, en cierta medida, al enorme revés que supone perder la Alcaldía.
Del casi centenar de alcaldes del PP en Alicante apenas se dejaron ver los de El Campello, Benissa, o Aigües. Y del PP de la Marina Baixa fueron más comentadas las ausencias de alcaldes como el de la Nucia; la Vila Joiosa o Finestrat. Otro tanto ocurrió con los parlamentarios en Madrid. Sólo acudieron el diputado Francisco Murcia, casi obligado por ser del pueblo; y los senadores Agustín Almodóbar, otro que tenía obligación por ser natural de la ciudad y por figurar su madre entre los concejales del PP; Julio de España y Juan Rodríguez Marín. Con esa presencia de dirigentes del PP casi era una consecuencia que los populares perdieran el «cuerpo a cuerpo» de las bases. La imagen de Pérez Fenoll recogiendo su vehículo en una calle próxima acompañado por su familia y apenas media docena de cargos populares ejemplifica el limitado respaldo que recibió el edil del PP.
Por primera vez en mucho tiempo, los socialistas fueron capaces de ganar esa batalla al PP. Y lo hicieron con holgura. No hubo ni generales ni coroneles del PSPV o de la dirección provincial. Evitaron la fotografía de sus concejales consumando el voto de censura con el tránsfuga Bañuls. Pero sí acudió, una importante presencia –consentida, especialmente, desde la cúpula del PSPV en Alicante–, de alcaldes, concejales y, sobre todo de militantes. «Sólo íbamos a mociones de censura a llorar», definía gráficamente una destacada afiliada socialista. Los militantes de Benidorm y de la Marina Baixa esperaban desde hace 18 años celebrar algún éxito. Y ayer llenaron el vestíbulo del Ayuntamiento de Benidorm para vitorear a Navarro.
Además, se juntaron el hambre con las ganas de comer: la necesidad de los socialistas de avalar con su presencia la recuperación de una Alcaldía emblemática y, de paso, lanzar un aviso a Alarte. Era generalizada la reflexión entre los cargos socialistas: al secretario del PSPV le ha faltado mano izquierda para conducir por otro camino el conflicto que le ha enfrentado con Leire Pajín.