M. VÁZQUEZ VALENCIA
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Pedro Cavadas ha obtenido el premio Importante de Levante-EMV correspondiente al mes de agosto por su última gran operación quirúrgica: el primer trasplante de cara de España y el octavo del mundo, realizado con éxito el pasado verano en el Hospital La Fe, en Valencia.
El médico ha aceptado "encantado" el galardón por lo que éste significa: "Es un poco ser profeta en tu tierra, algo que no siempre sucede", ha asegurado. Precisamente por ello, ha afirmado estar "muy complacido" con el nombramiento. "Intento hacer mi trabajo de la forma más honesta posible, y que alguien se fije en él y crea que es importante y que por ello merezco un premio... No sé, para mí es algo maravilloso", asevera. El valenciano recibirá el premio próximamente en las instalaciones de este periódico, en Vara de Quart.
No obstante, no será el único reconocimiento a su figura y su labor, puesto que el Ayuntamiento de Valencia también ha decidido nombrarlo Hijo Predilecto de la Ciudad. La entrega de este honor se llevará a cabo el próximo 7 de octubre en el consistorio.
El cirujano, conocido por ocuparse de casos considerados por muchos como inoperables y colaborar desinteresadamente con la población africana a través de su fundación, ha alcanzado prestigio internacional por algunas de sus intervenciones, entre las que también destaca un doble trasplante de manos y antebrazos, así como la reimplantación de un brazo que mantuvo vivo durante días en la pierna del propio paciente que acababa de perderlo.
Odisea en África
Pero si algo le ha hecho saltar definitivamente a los medios de comunicación de medio mundo ha sido el trasplante de cara y mandíbula efectuado a mediados del pasado agosto, una operación que a punto estuvo de no llevarse a cabo.
Y es que Pedro Cavadas se encontraba en Nairobi (Kenia), donde acude regularmente para efectuar operaciones de cirugía reparadora de forma gratuita, prácticamente atrapado en un aeropuerto. "Estaba volviendo del último viaje a África -recuerda-. Era el segundo día que intentábamos coger el avión y el segundo intento de despegue, porque el primer día regresó a tierra al cabo de una hora de vuelo como consecuencia de una avería". Y en ésas estaba él y su equipo, "sin saber si el avión iba a despegar o no cuando, de repente, me llaman de Valencia y me dicen que hay un donante".
Aquello fue como una bomba y el cirujano comenzó a desesperarse ante una situación que no podía controlar en absoluto. "Tal y como estaban las cosas -relata-, aunque el avión hubiese salido en ese mismo momento, ya llegaba tarde". Era un auténtico caos y Cavadas buscaba soluciones donde no las había. Incluso llegó a proponerle a su hermana Virgina comprar una aeronave: "¡Compra un avión! -le dijo por teléfono- ¡Cómpralo y ya lo venderemos! ¡No sé, aunque sea como chatarra, pero cómpralo!", cuenta mientras una sonrisa le asoma a los ojos al rememorar aquellos momentos.
Finalmente no fue necesario un remedio tan drástico: la aeronave acabó por salir y el médico y su equipo llegaron a Valencia con el tiempo justo de ir directamente al Hospital La Fe, donde les esperaban los preparativos del trasplante y una intervención quirúrgica de quince horas que le ha reportado éxito y reconocimiento internacional.