J. L. GARCÍA VALENCIA
Decenas de alcaldes del PP y buena parte del Consell —siete miembros— con el vicepresidente Gerardo Camps al frente, volvieron ayer a cerrar filas en torno al secretario general, Ricardo Costa; uno de los dirigentes que más desgaste está sufriendo por la trama Gürtel y sobre el que se han centrado las presiones de la dirección nacional del PP para dimitir tras las revelaciones sobre supuesta financiación irregular.
«El mejor secretario general que ha tenido el PPCV», dijo Gerardo Camps de Costa, que ayer se llevó la mayor ovación en un salón abarrotado. El acto en la sede de la calle Quart, previsto para hablar de los Presupuestos del Estado para 2010, sirvió para arropar a Costa y también al presidente Camps, ausente en la mañana de ayer. «A honrados no nos gana nadie, ni al presidente Camps ni al PP», dijo también el vicepresidente, que se refirió sin nombrarlo al caso Gürtel como una «cortina de humo para que este país no sepa que España va a un desastre económico».
En la misma línea, el presidente del PP de Valencia, Alfonso Rus, insistió en que la oposición no «puede ganarnos a honradez». El dirigente provincial calificó a Camps como el mejor presidente de la historia y tachó las revelaciones en torno a su partido y el caso Gürtel de «estrategia del PSOE» para «acabar con nosotros». Rus llegó a pedir al auditorio: «No compréis la prensa cuando hablan mal».
Al margen de estas referencias, los dirigentes reavivaron el discurso más duro contra Zapatero: «Llevamos cinco años sufriendo el ataque, la discriminación, el insulto del PSOE y de Zapatero y eso hay que cortarlo ya», dijo Costa, quien calificó al presidente del Gobierno de «enemigo» de la Comunitat Valenciana. Costa recuperó incluso algunos clásicos en el argumentario victimista frente a Madrid, como el retraso del AVE o la discriminación en inversión respecto a Cataluña.
La «mentiras» del Presupuesto
En materia puramente económica, el vicepresidente Camps dijo que la anunciado «austeridad» y «realismo» de los presupuestos generales del estado son «mentiras» y denunció que «Zapatero sube los impuestos a todos para pagar una fiesta a la que no nos ha invitado». Además, Camps confrontó la subida impositiva del Gobierno con una bajada en la Comunitat y un plan de austeridad del Consell que ahorrará 300 millones a la administración, señaló.
Del mismo modo, y tras la reducción de la inversión estatal en los Presupuestos de 2010 —una «discriminación», dijo—, Camps insistió, como ya hizo en julio, en apuntar a una reforma del Estatuto para blindar un mínimo de inversiones para la Comunitat. Otras comunidades como Andalucía o Cataluña incluyen en sus estatutos una cláusula que obliga al Gobierno —por ley orgánica— a mantener un mínimo de inversiones.«Si [el Gobierno] sólo cede a la presión de reformas estatutarias, lo haremos». Aunque Camps aclaró que habrá que esperar a la decisión del Tribunal Constitucional sobre la legalidad del estatuto catalán.