La alcaldesa de Valencia no quiso exponerse ayer a posibles preguntas incómodas de los medios de comunicación y declinó hacer cualquier tipo de declaración al término de la acelerada procesión cívica. "Ya ha dicho todo lo que tenía que decir", zanjaron desde Alcaldía mientras circulaban sin parar los rumores de dimisiones inminentes en el PP a raíz del caso Gürtel. Antes de ir a la recepción en el Palau de la Generalitat, Rita Barberá, repartió la tradicional "mocadorà" -dulces de mazapán- a los miembros de la corporación. A Barberá y a Alborch se las vio conversar animadamente.